Con el ex-marido en casa

Leía el otro día en “El Periódico”  una noticia que he leido o escuchado ya tres veces en las últimas semanas sobre casos reales, a consecuencia de la crisis económica y el pánico que se ha extendido entre la población en general.
La gente tiene miedo a la crisis y eso hace que el consumo baje bruscamente y al bajar hace que las empresas produzcan menos y ello conlleva despidos y cierres y….., una avalancha.
Las consecuencias más graves ya las conocemos: personas en paro, dinero que no alcanza para algunas hipotecas, personas que tenían un piso para vender y no pueden hacerlo por lo que no pueden pagar la nueva casa actual o prevista…
Pero además, existen otras consecuencias, una de ellas es esta de la que habla el articulo y que está unida a algunos de los temas que se citan en este blog, la Igualdad, el maltrato, el derecho a una vivienda…

Hablo de personas que se han separado o divorciado y que (generalmente el hombre, debido a la justicia actual), o se quedan en la calle o han de convivir forzosamente en la misma vivienda (si se “tragan” lo suficiente como para no maltratarse).
En el artículo trataba un caso de estos útimos, el caso de Sandra, que después de dos años divorciados aún conviven en la misma vivienda porque no pueden venderla debido a la crisis, para su reparto, ni tienen dinero para comprar o alquilar dos nuevas.
Sandra y su marido se separaron hace ya dos años, legalmente divorciados ya pero ni ella ni su exmarido han podido rehacer sus vidas cada uno por su lado ya que en todo este tiempo no han conseguido vender su vivienda –ni alquilarla, siquiera– y sus sueldos no les permiten trasladarse a otra residencia. En esta nueva siguen pagando una hipoteca de 1200€ al mes y esta situación se mantiene frágilmente porque no ha habido maltratos ni hay hijos y la relación de ambos es “civilizada”. Cada uno tiene una habitación y el resto de las dependencias son comunes, al igual que los gastos de luz, agua, gas y comunidad, Cada uno se hace sus cosas: comida, lavadoras, etcétera. La limpieza de la casa es a medias. Tienen suerte de tener horarios laborales son distintos y por ello verse muy poco pero la vida social (amistades, familia…) es muy difícil en esa situación.
Son esos problemas que surgen ante una crisis que cada vez más personas viven. No hace mucho escribía que la tasa de divorios había escendido por primera vez y la causa pricipal era esta misma: es imposible divorciarse sin tener donde caerte muerto posteriormente.
Y si hay hijos, la cosa se complica, esta vez saliendo perdiendo el padre en el 90% de los casos.
Nuevas situaciones, nuevos problemas.

Publicado por

Pais Vasco - Juan

Juan Luis, Juanlas, Juan, Jon Koldo, Ibán...pero todos Yo Mismo.

2 comentarios en “Con el ex-marido en casa”

  1. Antes que nada ,que linda quedó la casa y que ordenada…
    Y sobre la entrada que acabo de leer puedo decirte que estuve dando clases de radio a adolescentes de un barrio marginal y muchas de ellas vivian con padres y madres “separados”sin poder divorciarse ni vivir separados por la realidad económica que vivian y no solo es duro lo cotidiano si no peligroso porque la violencia se dispara en unas viviendas que no tienen espacio vital minimo para cada cual,cuanto más de esa manera.
    Un abrazo
    Tere Marin

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