Contra la violencia contra las mujeres. 25 de noviembre

Carta a un maltratador

Fernando Orden Rueda 2º de Bachillerato, de Ciencias de la Salud. IES Bioclimático, de Badajoz.

II Premio del II Concurso Nacional ‘Carta a un maltratador’, convocado por la Asociación ‘Juntos contra la violencia doméstica’

Para ti, cabrón: Porque lo eres, porque la has humillado, porque la has menospreciado, porque la has golpeado, abofeteado, escupido, insultado… porque la has maltratado. ¿Por qué la maltratas? Dices que es su culpa, ¿verdad? Que es ella la que te saca de tus casillas, siempre contradiciendo y exigiendo dinero para cosas innecesarias o que detestas: detergente, bayetas, verduras… Es entonces, en medio de una discusión cuando tú, con tu ‘método de disciplina’ intentas educarla, para que aprenda. Encima lloriquea, si además vive de tu sueldo y tiene tanta suerte contigo, un hombre de ideas claras, respetable. ¿De qué se queja?

Te lo diré: Se queja porque no vive, porque vive, pero muerta. Haces que se sienta fea, bruta, inferior, torpe… La acobardas, la empujas, le das patadas…, patadas que yo también sufría.

Hasta aquel último día. Eran las once de la mañana y mamá estaba sentada en el sofá, la mirada dispersa, la cara pálida, con ojeras. No había dormido en toda la noche, como otras muchas, por miedo a que llegaras, por pánico a que aparecieses y te apeteciera follarla (hacer el amor dirías) o darle una paliza con la que solías esconder la impotencia de tu borrachera. Ella seguía guapa a pesar de todo y yo me había quedado tranquilo y confortable con mis piernecitas dobladas. Ya había hecho la casa, fregado el suelo y planchado tu ropa. De repente, suena la cerradura, su mirada se dirige hacia la puerta y apareces tú: la camisa por fuera, sin corbata y ebrio. Como tantas veces. Mamá temblaba. Yo también. Ocurría casi cada día, pero no nos acostumbrábamos. En ocasiones ella se había preguntado: ¿y si hoy se le va la mano y me mata? La pobre creía que tenía que aguantar, en el fondo pensaba en parte era culpa suya, que tú eras bueno, le dabas un hogar y una vida y en cambio ella no conseguía hacer siempre bien lo que tú querías. Yo intentaba que ella viera cómo eres en realidad. Se lo explicaba porque quería huir de allí, irnos los dos…Mas, desafortunadamente, no conseguí hacerme entender.

Te acercaste y sudabas, todavía tenías ganas de fiesta. Mamá dijo que no era el momento ni la situación, suplicó que te acostases, estarías cansado. Pero tu realidad era otra. Crees que siempre puedes hacer lo que quieres. La forzaste, le agarraste las muñecas, la empujaste y la empotraste contra la pared. Como siempre, al final ella terminaba cediendo. Yo, a mi manera gritaba, decía: mamá no, no lo permitas. De repente me oyó. ¡Esta vez sí que no!–dijo para adentro-, sujetó tus manos, te propinó un buen codazo y logró escapar. Recuerdo cómo cambió tu cara en ese momento. Sorprendido, confuso, claro, porque ella jamás se había negado a nada.

Me puse contento antes de tiempo.

Porque tú no lo ibas a consentir. Era necesario el castigo para educarla. Cuando una mujer hace algo mal hay que enseñarla. Y lo que funciona mejor es la fuerza: puñetazo por la boca y patada por la barriga una y otra vez…

Y sucedió.

Mamá empezó a sangrar. Con cada golpe, yo tropezaba contra sus paredes. Agarraba su útero con mis manitas tan pequeñas todavía porque quería vivir. Salía la sangre y yo me debilitaba. Me dolía todo y me dolía también el cuerpo de mamá. Creo que sufrí alguna rotura mientras ella caía desmayada en un charco de sangre.
Por ti nunca llegué a nacer. Nunca pude pronunciar la palabra mamá. Maltrataste a mi madre y me asesinaste a mí.
Y ahora me dirijo a tí. Esta carta es para tí, cabrón: por ella, por la que debió ser mi madre y nunca tuvo un hijo. También por mí que sólo fui un feto a quien negaste el derecho a la vida.
Pero en el fondo, ¿sabes?, algo me alegra. Mamá se fue. Muy triste, pero serenamente, sin violencia, te denunció y dejó que la justicia decidiera tu destino. Y otra cosa: nunca tuve que llevar tu nombre ni llamarte papá. Ni saber que otros hijos felices de padres humanos señalaban al mío porque en el barrio todos sabían que tú eres un maltratador. Y como todos ellos, un hombre débil. Una alimaña. Un cabrón.

Publicado por

Pais Vasco - Juan

Juan Luis, Juanlas, Juan, Jon Koldo, Ibán...pero todos Yo Mismo.

14 comentarios en “Contra la violencia contra las mujeres. 25 de noviembre”

  1. En realidad, si es un escrito con un tono bastante, bastante fuerte.
    Si soy sincera me costo mucho llegar al final de la lectura, pero quizás por mi gran sensibilidad ante este tema soy incapaz de leer o escuchar algo sobre maltrato que no me haga llorar.
    Al finalizar esta lectura estuve comentando con un gran amigo si este tipo de cartas seria bueno que se compartiran con gente (hombres y mujeres) que estan en esa situación, a mi parecer a lo mejor si lo leen con tanto realismo (que asombra y acongoja)y ven que no solo les pasa los mismo a ellas/os puedan dar ese paso que no se atreven.
    No tengo claro que se puede hacer para ayudar y me gustaría saberlo, porque me siento muy mal sin tener respuesta a dicha pregunta.

    Un saludo

  2. No hay duda, no hace falta esforzarse demasiado para poder construir diálogo, se parta de donde se parta.
    En este blog he tenido yo mismo comentarios insultantes, comentarios en los que me han llamado de todo (si hiciera una lista de insultos y amenazas incluso, me quedaría una entrada demasiado larga), pero de vez en cuando da gusto ver como personas distintas pueden dialogar
    gracias compañera, gracias compañero.
    Juan

  3. Hola, Olga:
    Perdona si no me he esforzado por cuidar las normas que propician el dialogo constructivo y he hablado de palabras soeces, fotonovelas, patadas en el estómago… y de linchamiento. Pero me venía de perlas plantearlo así, en cuatro palabras.
    Un saludo,

  4. Pues en ese caso lo siento, pero no me parecio un comentario muy ético, de todas formas considero que no soy nadie para juzgar y me pasé.

    Un saludo.

  5. Olga, bienvenida!
    Cada persona tenemos una experiencia vital muy diferente. Jesús es una persona que tiene su propia experiencia y siempre he conseguido comunicarme con él, pese a que en muchos aspectos divergemos. Pero te aseguro, Olga, que con Jesús se puede hablar tranquilamente, sabe pensar, te lo aseguro. la única diferencia es su experiencia personal.
    No, no te enfades, Jesús no es el enemigo en estos casos, más bien todo lo contrario, es una persona que expone esos otros puntos de vista que aveces nos dejamos. Como le suelo decir a jesús, en este blog (porque así lo he decidido yo mismo) no hablo (aunque a veces sí los cito) de otros maltratos existentes (el maltrato a los hombres por la justicia, los suicidios de hombres separados, el maltrato ahijos e hijas o a padres y madres….
    Te aseguro Olga que Jesús está contra el maltrato a las mujeres tanto como tú y yo.
    La experiencia que tú tienes ha sido terrible seguramente pero cuando podemos dialogar, eso es maravilloso.
    Quizá estoy lleno de amor y por eso soy tan condescendiente, jaja.
    Bueno, lo dicho Olga, que es un placer verte por aquí y ya sabes donde estoy siempre que quieras, seguro que algún día nos vemos en tu ciudad, como dije a Selene.
    Un abrazo enorme.

  6. Sinceramente el comentario que haces Jesús te delata.
    Si no consigues comprender que UN NIÑO escribe con un sentimiento como ese, una de dos, o es que tu estas en el otro bando (“el de educar”) o es que tu comprensión del tema es tan nula que no entiendo como eres capaz de dar ese tipo de opinión.
    Las personas que en algún momento de nuestra vida hemos sufrido maltrato NUNCA, JAMÁS nos comportaríamos con violencia, porque te recuerdo que huimos de ELLA.
    Piensa un poco (si sabes claro!!!) y si no mejor no hagas conmentarios de este tipo.

  7. Sí Juan, es un relato, una creación literaria epistolar en la que el personaje habla desde el vientre de su madre describiendo una situación prolongada de violencia de género y dirigiéndose a su progenitor después de que éste lo matase a consecuencia de un comportamiento brutal. Es por tanto, una ficción hecha con un tono que impacta y que plantea una situación extrema. Su lectura me provoca profunda desazón quizá por la violencia que en pocas palabras logra proyectar.
    Aprovechando la lectura de este texto en este blog, su argumento, lanzo unas preguntas como si yo fuera espectador de la representación, llamando la atención sobre el tipo de lenguaje y la tremenda situación, para que también en pocas palabras, me sirva para preguntar si no estaremos sacando de madre la consecuencia que debe tener la violencia doméstica, como cualquier otra, frente a la que aspiro estar también protegido, y siempre dentro de un orden justo.
    Por supuesto, en cuanto a la creación literaria cuya lectura en este blog aprovecho y lo que a la misma se refiera, no cuestiono nada en absoluto.

  8. Espero que no se pueda ver el registro de maltratadores, como he dicho antes, me parece que va en contra de la democracia.
    me parece mal cualquier ley que se haga en función e algo en concreto,no para todos por igual.
    Si hay registro público de maltratadores, porqué no de ladrones, o de drogadictos, o de suicidas o de ladrones de guante blanco o de borrachos detenidos o de….
    No, para cada persona el delito es importante si le toca a él. Puede haber registro de maltratadores pero por favor, que no sea público, por el bien de la democracia.
    Besos Selene, bien grandes.

  9. Jesús, creo qué has tenido la fortuna de no coincidir con alguien qúe ha sufrido maltrato, y hablas como solemos hacer todos un poco desde fuera.
    A mi me impactó la carta, y lo primero que pensé esta carta la ha escrito alguien que ha sufrido esta lacra, con las palabras que salen desde dentro, pero tranquilo seguro que nadie qué escriba asi, pondra gasolina ni hara nada semejante a lo que hace el maltratador, solo saldran palabras soeces, pero el miedo paraliza.
    y por cierto se puede ver el registro de maltratadores, yo lo he buscado pero no lo encuentro

  10. Jesús, es una carta novelada, es una carta que se supone escrita por un hijo que ve como su madre es golpeada constantemente, el lenguaje no es que sea soez sino inmediato, natural. Así lo veo yo.
    Vamos, que es como si en una novela no pudiéramos poner palabrotas, ¿no?. Entiéndelo así, no es un escrito oficial (entonces por supuesto que te daría la razón), es una redacción escrita dese la rabia de un hijo en esa situación.
    En resumen, no habla, en absoluto de dar patadas a todos los maltratadores,habla de un hijo en un caso concreto.
    Por cierto, el registro de maltratadores me parece una falta contra la democracia increible

  11. ¿Y ese lenguaje soez? ¿Y ese estilo tremendista de telenovela?
    ¿Es que si pudieras le pegarías una patada en el estómago a todo aquel que saliera en el registro de maltratadores?
    (No hay de maltratadoras, lo sabes, ¿no?)
    O mejor, ¿le pegarías fuego con una cerilla y un bidón de gasolina?
    A ver, a ver si es que Linch ha triunfado.

  12. Esta carta si es cierto que la ha escrito un niño lo ha echo con tanto sentimiento que tengo la sensación que es alguien que lo ha vivido. Ojala toda la sociedad fuera tan consciente de la gran lacra del siglo XXI.

Ongi etorri, bienvenido/a!