Día Internacional de la Solidaridad con el Pueblo Palestino

Dia 29 de noviembre. Día internacional de solidaridad con el pueblo palestino.

Este año mi recuerdo lo hago utilizando un largo comentario que enviaba Cesar A. Salomon al Blog, en una entrada de años anteriores. El blog al final lo hacemos emntre todos, ¿no?

Un saludo.

El Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino
29 de noviembre

Por: Dr. César A. Salomón

En la Sede de las Naciones Unidas, en Nueva York, el Comité para el ejercicio de los derechos inalienables del pueblo palestino, celebra el 29 de noviembre de cada año una reunión solemne de observancia del Día de Solidaridad. Entre los oradores figuran el Secretario General, el Presidente de la Asamblea General, el Presidente del Consejo de Seguridad y representantes de los órganos pertinentes de las Naciones Unidas y de organizaciones intergubernamentales. En la reunión se lee un mensaje del Presidente del Comité Ejecutivo de la Organización de Liberación de Palestina y Presidente de la Autoridad Palestina. Asimismo se invita a asistir a las organizaciones no gubernamentales, y un portavoz de la comunidad internacional de organizaciones no gubernamentales acreditadas para participar en el Comité hace uso de la palabra en la reunión.
En 1977, la Asamblea General pidió que se observara anualmente el 29 de noviembre como Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino (resolución 32/40 B). Ese día, en 1947, en que la Asamblea había aprobado la resolución sobre la partición de Palestina (resolución 181 (II)).
El 1° de diciembre de 2005, en su resolución 60/37, la Asamblea General pidió al Comité para el ejercicio de los derechos inalienables del pueblo palestino y a la División de los Derechos de los Palestinos que, como parte de la celebración, el 29 de noviembre, del Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino, siguieran organizando una exposición anual sobre los derechos de los palestinos en cooperación con la Misión Permanente de Observación de Palestina ante las Naciones Unidas. Asimismo, la Asamblea alentó a los Estados Miembros a que siguieran dando el mayor apoyo y la mayor publicidad a la celebración del Día de Solidaridad.

Hoy recordamos que este 29 de Noviembre, se cumplen 62 años desde que la Asamblea General aprobó la histórica resolución 181, en la que instó a crear un Estado judío y un Estado árabe. El Estado de Israel, fundado un año después, en 1948, celebra ahora 61 años de existencia. Es vergonzoso que todavía no podamos celebrar la existencia de un Estado palestino.
La comunidad internacional no debe escatimar esfuerzos por ayudar tanto a israelíes como a palestinos a alcanzar una solución que conduzca al objetivo de la coexistencia de dos Estados, Israel y Palestina, uno junto al otro en condiciones de paz y seguridad. Las Naciones Unidas siguen teniendo actualmente la responsabilidad de resolver la cuestión de Palestina en todos sus aspectos y de conformidad con el derecho internacional. Asegurémonos de que ésta no se convierta en una responsabilidad permanente.
Hay siete millones de Palestinos: un millón y un cuarto viven en Cisjordania, un millón vive en Gaza, un millón y medio viven en los territorios ocupados en 1948, y el resto vive a lo largo y ancho de la Tierra.
En Cisjordania y Gaza viven bajo la ocupación militar sionista; en los territorios del 48 viven como ciudadanos de segunda clase; en los países árabes, la mayoría viven en campamentos de refugiados… ¡Pero no siempre se vivió así!
Hubo un tiempo en el que los Palestinos tuvieron casas, jardines, granjas y fábricas que habían sido antes de sus padres, y antes de los suyos, y antes de los suyos, y antes….
Nuestra tierra se extendía desde el río Jordán hasta el Mediterráneo y se llamaba Palestina; entre nosotros vivía un pequeño número de judíos y todos vivíamos en paz e igualdad…
A consecuencia de lo que sucedió en Europa, el movimiento sionista comenzó a ganar apoyos y empezó a pedir un Estado. Dijeron: “El Estado judío debe estar en Palestina”, “una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra”.
De la noche a la mañana, se nos privó de la condición humana. Nuestro país, que se encontraba bajo la ocupación británica, se convirtió repentinamente en un inmueble deshabitado y los británicos se otorgaron a sí mismos el derecho a disponer de él.
Miles de judíos ocupantes vinieron a nuestras costas y expulsaron por la fuerza a nuestro pueblo indefenso a los estados vecinos.
En el año 1948 nuestras casas, nuestros jardines, nuestras granjas y nuestras fábricas se convirtieron en suyas. Lo llamaron Israel.
Durante más de 20 años nos amontonamos en campamentos de refugiados, esperando que el mundo, que había ayudado a los judíos, nos ayudara a nosotros. En lugar de ayuda recibimos despotismo.
En el año 1967, el ejército sionista invadió Cisjordania y Gaza, los últimos dos trozos de Palestina. Les impusieron una dictadura militar.
Durante 35 años intentamos por todos los medios convencer al mundo para que reconociera nuestra humanidad y nos concediera los derechos de los que disfrutan los humanos. La respuesta fue el bombardeo de nuestros campamentos, la muerte de nuestras mujeres y niños, el asesinato de nuestros dirigentes, la extracción de nuestros árboles, la destrucción de nuestras casas.
Cuando intentamos defendernos, nos calificaron de “terroristas y criminales”…
Levantaron la veda a la caza de nuestro pueblo. Nos mataron en nuestras tiendas, nos torturaron en sus cárceles, nos tendieron trampas en nuestro exilio.
Durante 35 años buscamos la justicia. Recibimos agresiones.
Exigimos a los gobiernos del mundo nuestros derechos nacionales. Nos dieron un pedazo de papel en el que ponía: “resoluciones legales internacionales”. Utilizamos la argumentación, la lógica y las armas para que los gobiernos de Occidente se dieran cuenta de que apoyar al Estado sionista significaba dictar la pena de muerte de nuestro pueblo. Recibieron más apoyo.
Nuestros dirigentes dijeron al mundo que el pueblo palestino quería obtener sus derechos por medios pacíficos, pero que utilizaríamos otros si no había otro camino.
Las acciones israelíes –como las matanzas extrajudiciales, el uso de armamento pesado contra los civiles, la demolición de casas, la expansión continua de los asentamientos y la construcción de un muro que divide profundamente el territorio palestino- han provocado el aumento de la miseria y los sentimientos de desesperanza entre los palestinos, han socavado los esfuerzos para limitar la violencia y han fomentado el odio y la cólera hacia Israel.
La violencia en los últimos años ha cobrado miles de vidas. La mayoría de éstas han sido de palestinos, pero también ha habido víctimas israelíes. Muchos de los muertos han sido niños. Sin embargo, no hay solución militar posible para el conflicto palestino-israelí. La única solución descansa en un proceso político: uno que resulte en un arreglo comprensivo, justo y duradero, basado en dos Estados, Israel y Palestina, viviendo lado a lado en paz y con fronteras seguras y reconocidas.
Se necesitan grandes esfuerzos para atender la emergencia humanitaria y la devastación económica experimentada por el pueblo Palestino. Pobreza extrema, desempleo, niños sin escuelas, y un fuerte sentimiento de frustración y desesperación, son parte del día a día de los palestinos bajo ocupación. También hay que tener en cuenta la dificultad causada por restricciones severas del movimiento de personas y bienes materiales, toques de queda, barricadas, puntos de control y la construcción de una barrera de separación.
Debe trabajarse sin descanso, hasta que el pueblo Palestino finalmente obtenga lo que es suyo por derecho: el ejercicio de sus derechos inalienables, un Estado Palestino soberano e independiente.

Publicado por

Pais Vasco - Juan

Juan Luis, Juanlas, Juan, Jon Koldo, Ibán...pero todos Yo Mismo.

6 comentarios en “Día Internacional de la Solidaridad con el Pueblo Palestino”

  1. El Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino
    29 de noviembre

    Por: Dr. César A. Salomón

    En la Sede de las Naciones Unidas, en Nueva York, el Comité para el ejercicio de los derechos inalienables del pueblo palestino, celebra el 29 de noviembre de cada año una reunión solemne de observancia del Día de Solidaridad. Entre los oradores figuran el Secretario General, el Presidente de la Asamblea General, el Presidente del Consejo de Seguridad y representantes de los órganos pertinentes de las Naciones Unidas y de organizaciones intergubernamentales. En la reunión se lee un mensaje del Presidente del Comité Ejecutivo de la Organización de Liberación de Palestina y Presidente de la Autoridad Palestina. Asimismo se invita a asistir a las organizaciones no gubernamentales, y un portavoz de la comunidad internacional de organizaciones no gubernamentales acreditadas para participar en el Comité hace uso de la palabra en la reunión.
    En 1977, la Asamblea General pidió que se observara anualmente el 29 de noviembre como Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino (resolución 32/40 B). Ese día, en 1947, en que la Asamblea había aprobado la resolución sobre la partición de Palestina (resolución 181 (II)).
    La ONU declaró en 2013 el año 2014 como el año de solidaridad con el pueblo palestino. Justo el año que ha presenciado de nuevo la agresión genocida contra el pueblo palestino, la colonización masiva de Palestina por parte de la potencia ocupante Israel, en contra de los mandatos de la ONU y la declaración de Israel como Estado de la raza judía, es decir Estado racista. El mismo año, 2014 en el que por fin se inicia en Europa por parte de varios Estados el reconocimiento de Palestina como Estado
    En su mensaje anual, el secretario general de la ONU, señor Ban ki-Moon, con motivo de la celebración del Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino, el 29 de noviembre, exhorta «a las partes a apartarse del abismo, poner fin al ciclo de destrucción insensata y comenzar el círculo virtuoso de la paz».
    El 1° de diciembre de 2005, en su resolución 60/37, la Asamblea General pidió al Comité para el ejercicio de los derechos inalienables del pueblo palestino y a la División de los Derechos de los Palestinos que, como parte de la celebración, el 29 de noviembre, del Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino, siguieran organizando una exposición anual sobre los derechos de los palestinos en cooperación con la Misión Permanente de Observación de Palestina ante las Naciones Unidas. Asimismo, la Asamblea alentó a los Estados Miembros a que siguieran dando el mayor apoyo y la mayor publicidad a la celebración del Día de Solidaridad.
    La fecha elegida fue el 29 de noviembre por su importancia para el pueblo palestino. Ese día, en 1947, la Asamblea General aprobó la resolución resolución 181 (II), posteriormente conocida como la resolución de la partición, en la cual se estipulaba la creación de un “Estado judío” y un “Estado árabe” en Palestina, con Jerusalén como corpus separatum sometido a un régimen internacional especial. De los dos Estados previstos en dicha resolución, hasta el momento sólo se ha creado uno: Israel.
    Cada año, el Día Internacional de Solidaridad brinda a la comunidad internacional la oportunidad de centrar su atención en el hecho de que la cuestión de Palestina aún no se ha resuelto y de que los palestinos aún no han realizado los derechos inalienables reconocidos por la Asamblea General, a saber, el derecho a la libre determinación sin injerencia externa, el derecho a la independencia y la soberanía nacionales y el derecho a regresar a sus hogares, de donde fueron desplazados, y a que se les restituyan sus bienes.
    Hoy recordamos que este 29 de Noviembre, se cumplen 67 años desde que la Asamblea General aprobó la histórica resolución 181, en la que instó a crear un Estado judío y un Estado árabe. El Estado de Israel, fundado un año después, en 1948, celebra ahora 61 años de existencia. Es vergonzoso que todavía no podamos celebrar la existencia de un Estado palestino.
    La comunidad internacional no debe escatimar esfuerzos por ayudar tanto a israelíes como a palestinos a alcanzar una solución que conduzca al objetivo de la coexistencia de dos Estados, Israel y Palestina, uno junto al otro en condiciones de paz y seguridad. Las Naciones Unidas siguen teniendo actualmente la responsabilidad de resolver la cuestión de Palestina en todos sus aspectos y de conformidad con el derecho internacional. Asegurémonos de que ésta no se convierta en una responsabilidad permanente.
    Hay siete millones de Palestinos: un millón y un cuarto viven en Cisjordania, un millón vive en Gaza, un millón y medio viven en los territorios ocupados en 1948, y el resto vive a lo largo y ancho de la Tierra.
    En Cisjordania y Gaza viven bajo la ocupación militar sionista; en los territorios del 48 viven como ciudadanos de segunda clase; en los países árabes, la mayoría viven en campamentos de refugiados… ¡Pero no siempre se vivió así!
    Hubo un tiempo en el que los Palestinos tuvieron casas, jardines, granjas y fábricas que habían sido antes de sus padres, y antes de los suyos, y antes de los suyos, y antes….
    Nuestra tierra se extendía desde el río Jordán hasta el Mediterráneo y se llamaba Palestina; entre nosotros vivía un pequeño número de judíos y todos vivíamos en paz e igualdad…
    A consecuencia de lo que sucedió en Europa, el movimiento sionista comenzó a ganar apoyos y empezó a pedir un Estado. Dijeron: “El Estado judío debe estar en Palestina”, “una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra”.
    De la noche a la mañana, se nos privó de la condición humana. Nuestro país, que se encontraba bajo la ocupación británica, se convirtió repentinamente en un inmueble deshabitado y los británicos se otorgaron a sí mismos el derecho a disponer de él.
    Miles de judíos ocupantes vinieron a nuestras costas y expulsaron por la fuerza a nuestro pueblo indefenso a los estados vecinos.
    En el año 1948 nuestras casas, nuestros jardines, nuestras granjas y nuestras fábricas se convirtieron en suyas. Lo llamaron Israel.
    Durante más de 20 años nos amontonamos en campamentos de refugiados, esperando que el mundo, que había ayudado a los judíos, nos ayudara a nosotros. En lugar de ayuda recibimos despotismo.
    En el año 1967, el ejército sionista invadió Cisjordania y Gaza, los últimos dos trozos de Palestina. Les impusieron una dictadura militar.
    Durante 35 años intentamos por todos los medios convencer al mundo para que reconociera nuestra humanidad y nos concediera los derechos de los que disfrutan los humanos. La respuesta fue el bombardeo de nuestros campamentos, la muerte de nuestras mujeres y niños, el asesinato de nuestros dirigentes, la extracción de nuestros árboles, la destrucción de nuestras casas.
    Cuando intentamos defendernos, nos calificaron de “terroristas y criminales”…
    Levantaron la veda a la caza de nuestro pueblo. Nos mataron en nuestras tiendas, nos torturaron en sus cárceles, nos tendieron trampas en nuestro exilio.
    Durante 35 años buscamos la justicia. Recibimos agresiones.
    Exigimos a los gobiernos del mundo nuestros derechos nacionales. Nos dieron un pedazo de papel en el que ponía: “resoluciones legales internacionales”. Utilizamos la argumentación, la lógica y las armas para que los gobiernos de Occidente se dieran cuenta de que apoyar al Estado sionista significaba dictar la pena de muerte de nuestro pueblo. Recibieron más apoyo.
    Nuestros dirigentes dijeron al mundo que el pueblo palestino quería obtener sus derechos por medios pacíficos, pero que utilizaríamos otros si no había otro camino.
    Las acciones israelíes –como las matanzas extrajudiciales, el uso de armamento pesado contra los civiles, la demolición de casas, la expansión continua de los asentamientos y la construcción de un muro que divide profundamente el territorio palestino- han provocado el aumento de la miseria y los sentimientos de desesperanza entre los palestinos, han socavado los esfuerzos para limitar la violencia y han fomentado el odio y la cólera hacia Israel.
    La violencia en los últimos años ha cobrado miles de vidas. La mayoría de éstas han sido de palestinos, pero también ha habido víctimas israelíes. Muchos de los muertos han sido niños. Sin embargo, no hay solución militar posible para el conflicto palestino-israelí. La única solución descansa en un proceso político: uno que resulte en un arreglo comprensivo, justo y duradero, basado en dos Estados, Israel y Palestina, viviendo lado a lado en paz y con fronteras seguras y reconocidas.
    Se necesitan grandes esfuerzos para atender la emergencia humanitaria y la devastación económica experimentada por el pueblo Palestino. Pobreza extrema, desempleo, niños sin escuelas, y un fuerte sentimiento de frustración y desesperación, son parte del día a día de los palestinos bajo ocupación. También hay que tener en cuenta la dificultad causada por restricciones severas del movimiento de personas y bienes materiales, toques de queda, barricadas, puntos de control y la construcción de una barrera de separación.
    Debe trabajarse sin descanso, hasta que el pueblo Palestino finalmente obtenga lo que es suyo por derecho: el ejercicio de sus derechos inalienables, un Estado Palestino soberano e independiente.
    Ha llegado el momento de las determinaciones finales. Ello depende en gran parte de la Organización de las Naciones Unidas, de la Unión Europea, del mismo Parlamento Mundial de los Estados para la Seguridad y la Paz y de la comunidad internacional sin excepción, donde no falte quienes abrogan todo cuanto se oponga a la pacífica convivencia de los pueblos del mundo.
    Por eso preguntamos: ¿Cuestión de Palestina, de Israel o de la paz como seguridad para el hombre?

  2. 29 DE NOVIEMBRE 2013 – DIA INTERNACIONAL DE SOLIDARIDAD CON EL PUEBLO PALESTINO. Por Cesar A. Salomón
    En 1977, la Asamblea General pidió que se observara anualmente el 29 de noviembre como Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino resolución 32/40 . Ese día, en 1947, en que la Asamblea había aprobado la resolución 181 (II) sobre la partición de El 29 de noviembre de cada año, las Naciones Unidas conmemoran el Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino de conformidad con lo dispuesto por la Asamblea General en sus resoluciones 32/40 B del 2 de diciembre de 1977. 34/65 D del 12 de diciembre, 61/23 del 1º de diciembre de 2006, entre otras.
    La fecha recuerda el día en que, en 1947, la Asamblea General aprobó la resolución 181 (II), posteriormente conocida como la “resolución de la partición”, en la cual se estipulaba la creación de “Estado judío” y un “Estado árabe” en Palestina. De los Estados previstos en dicha resolución, hasta el momento sólo se ha creado uno: Israel.
    Cada año, el Día Internacional de Solidaridad brinda a la comunidad internacional la oportunidad de centrar su atención en el hecho de que la cuestión de Palestina aún no se ha resuelto y de que los palestinos aún no pueden ejercer los derechos inalienables reconocidos por la Asamblea General, a saber: el derecho a la libre determinación sin injerencia externa, el derecho a la independencia y la soberanía nacionales, y el derecho a regresar a sus hogares, de donde fueron desplazados, y a que se les restituyan sus bienes.
    Asimismo, la Asamblea alentó a los Estados Miembros a que siguieran dando el mayor apoyo y la mayor publicidad a la celebración del Día de Solidaridad.
    Desde el inicio de la ocupación israelí en los territorios de Palestina en 1947, el apoyo al pueblo palestino y el rechazo a las políticas expansionistas y racistas del régimen de Israel se han convertido en una prioridad política para los países libres del mundo
    Palestina sigue viva en la conciencia y el corazón de todos los que creen en la paz, la justicia y la igualdad. Hacemos un llamamiento a todos los amigos de la causa palestina a manifestar su solidaridad en el Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino
    Miles de personas participarán en diferentes acciones y propuestas para dejar ver que Palestina no está sola y que hay millones de personas en el mundo que claman por una paz justa en la región de Oriente Próximo, por la descolonización de los territorios ocupados y por llevar ante la justicia a aquellos que durante décadas han venido gozando de impunidad.
    Desde la aprobación de la resolución conocida como plan de partición, los judíos sionistas, sintiéndose respaldado por la legalidad internacional, comenzaron a llevar a cabo la limpieza étnica del pueblo palestino.
    El miércoles 10 de marzo de 1948, 11 hombres liderados por David Ben Gurion, se reunían en la llamada “casa roja”, sede del sindicato sionista, cita en Tel Aviv. De esta reunión salieron las estrategias para expulsar a un millón de palestinos y palestinas de sus tierras y el diseño de un mapa de Israel con el 80% del territorio de la histórica Palestina.
    El 14 de mayo de 1948 el movimiento sionista declaró de forma unilateral la creación del Estado de Israel.
    Y, efectivamente, 15 meses después de la aprobación del plan de partición, 800 mil palestinos y palestinas fueron expulsados de sus tierras, de sus casas, y convertidos en refugiados. 417 aldeas y pueblos fueron total o parcialmente destruidos de un total de 550 existentes e Israel se apoderó del 78% de la tierra de Palestina.
    En 15 meses se llevó a cabo el primer sangriento, cruel y brutal capítulo de limpieza étnica del pueblo palestino llevada a cabo por el Estado de Israel.
    Un Estado creado sobre unas bases etnicistas, confesionales, excluyentes y racistas.
    Hoy, Israel continúa con su política de limpieza étnica del pueblo palestino, aplicando políticas de asfixia física, social y económica sobre la población palestina. Tanto sobre el millón trescientos mil árabes musulmanes y cristianos que viven dentro de Israel, como sobre los tres millones seiscientos mil de Cisjordania y Gaza.
    Las estrategias para llevar a cabo esta política de asfixia son varias : Impedir su libertad de movimientos, prohibir las reunificaciones familiares, retener el dinero arancelario de los productos palestinos, construir muros con los que encerrar a la población palestina en cárceles a cielo abierto, guetos sin posibilidad de subsistencia, llevar a cabo detenciones indiscriminadas, encerrar a parte del gobierno democráticamente elegido, bombardear sus escasas infraestructuras, aterrorizar a la población con sus incursiones nocturnas, diurnas, sorpresivas, brutales; asesinar “selectivamente” a líderes comunitarios e “indiferentemente” al resto de la población ya sean hombres, mujeres, ancianos o niños.
    Y todo ello, con total impunidad.
    Un poco de historia:
    El pueblo palestino tiene sus vertientes fundacionales en las antiguas civilizaciones árabes que datan de 5000 a.c. las que fueron nutriéndose a lo largo de la historia con las sociedades que se radicaron en el Levante, como los cananeos y filisteos (éstos últimos le dan su nombre a palestina: Filistin, en árabe)
    Palestino es una categoría conceptual para nacionalidad como judío lo es para religión. No existe un pueblo judío en la acepción moderna del vocablo. En la época antigua se identificaba como pueblos a los conglomerados humanos que tenían algún componente socio – cultural en común. La religión, junto con establecer valores y creencias en la divinidad, era un factor de cohesión social. Modelaba la cultura y las tradiciones a la vez que era el referente valórico, ético y moral. Desde ese punto de vista se habló de “pueblo” judío. Así es como también se identificó posteriormente al “pueblo” cristiano.
    La influencia del Islam en la cultura árabe terminó amalgamando su carácter preislámico con el modo de vida islámico, dotando a los diferentes grupos religiosos de una cosmovisión sustentada en la tolerancia, el cuidado de las tradiciones y la búsqueda de nuevas formas de desarrollo material y espiritual. Es en ese contexto que convivió pacíficamente, hasta el siglo XX, la religión musulmana, mayoritaria en la zona, con las comunidades cristianas y la minoría de religión judía.
    Es en esa realidad que el mundo árabe y principalmente el pueblo palestino, acogieron a los judíos que huyeron de Europa durante la inquisición y posteriormente durante la Segunda Guerra Mundial.
    Los judíos son de diferentes orígenes étnicos (alemanes, españoles, rusos, etc.). No todos los judíos son sionistas; más bien hay, desde hace algunos años, movimientos de judíos anti sionistas que propugnan, al igual que la Organización para la Liberación de Palestina, OLP, la existencia de un Estado Palestino democrático y laico donde convivan con igualdad de derechos, judíos, cristianos y musulmanes.
    El sionismo es un movimiento político soportado en una ideología que se alimenta fundamentalmente de la doctrina colonial, en una primera instancia, y luego lo hace de sus propios victimarios, el nazismo. Sus prácticas diarias contra la población civil palestina así lo demuestran.
    El sionismo se puso al servicio del colonialismo y posteriormente conjugó sus intereses con los de Estados Unidos, para instalar un enclave colonial en la estratégica región de Palestina. Pero luego se apoderó de las principales instancias (Finanzas, Comunicaciones…) de poder en las naciones coloniales como Gran Bretaña, Francia e imperial como Estados Unidos, pasando a controlar sus economías y, en consecuencia, sus decisiones políticas.
    El sionismo tuvo como alternativas de colonización, en sus inicios, al Congo, Etiopía y La Patagonia Chilena y Argentina. Primó en sus congresos internacionales y en el lobby colonial la opción por Palestina. Así fue como desde la primera Guerra Mundial promovieron la inmigración a Palestina adoctrinando en tergiversados fundamentos histórico-bíblicos a las comunidades religiosas judías de Europa y utilizándolas como contingente colonizador de Palestina. En 1920 no había más de 5000 personas de creencia judía en Palestina; el resto eran cristianos y musulmanes (en una población aproximada de 3 millones).
    En noviembre de 1947 se da el hito, hasta ahora único en la historia de la ONU, donde se votó dos veces una misma resolución: la de la partición de Palestina, auspiciada por Estados Unidos y Gran Bretaña. Después de una votación contraria a la partición, los gobiernos coloniales chantajearon a pequeñas naciones y lograron por un voto su objetivo. Así se formó el ente sionista llamado Israel que desde 1948 ha representado los intereses del imperio en el Medio Oriente y, ahora que es tremendamente poderoso, desarrolla desafiante los suyos propios aun cuando no sean del agrado de su sostenedor. Israel ha destruido gran parte de Palestina, expulsado a la mitad de sus habitantes, asesinado a cientos de miles de palestinos, especialmente niños y mujeres y, apropiado hoy día de casi el 100% del territorio de un pueblo que cultivó sus tierras por milenios y vivió en una mística, natural y genuina relación con su tierra.
    El 15 de Mayo marca el aniversario de Al Nakba (la catástrofe), el episodio más desastroso en la historia palestina, 65 años atrás, el Estado israelí fue establecido por medio de la destrucción sistemática de 531 pueblos palestinos y enérgicamente desarraigando, despojando y desplazando a 737.166 refugiados palestinos.
    Israel vive de los aportes del gobierno alemán por las compensaciones de la Segunda Guerra (privilegio que nadie más tiene en el orbe), del financiamiento de las instituciones sionistas que cobran a las compañías en poder de judíos y a cada judío en el mundo un monto que es sacado de cada país sin pagar ningún impuesto y, del tesoro de los Estados Unidos que le aporta millones de dólares entre dinero y armamento de última generación para reprimir a las piedras palestinas.
    El principal producto de exportación israelí son los servicios de “inteligencia”, represión de masas y espionaje. Su mercado objetivo han sido las dictaduras en todo el mundo incluidas las latino americanas.
    El ente sionista se ha apoderado de las tierras y fuentes de agua de Palestina y las que no, las ha contaminado inutilizándolas para siempre. Con sus aplanadoras, el ejército israelí ha destruido miles de casas y expropiado por decreto miles de hectáreas para establecer a sus colonos, junto con expulsar o asesinar a los ocupantes genuinos para que nadie las reclame. Eso es TERRORRISMO. Israel es lejos el país con más condenas por la ONU y no ha acatado ninguna de sus resoluciones. Israel se constituyó ilegítimamente como un Estado religioso que discrimina a las creencias no judías. Los palestinos en Israel son ciudadanos de segunda clase, careciendo de elementales derechos, siendo identificados con cédulas de identidad, placas de circulación e identificación en general diferente a la de los israelíes. Israel es un Estado segregacionista, práctica solo igualada por el ex régimen sudafricano y hoy casi inexistente en otros países.
    Los actos de defensa del pueblo palestino en su territorio ocupado contra las fuerzas israelíes responden al legítimo derecho del ocupado a resistir la ocupación, derecho que está consignado en la carta de la ONU y en la Convención de Ginebra.
    Las principales comercializadoras de petróleo y transnacionales del gas en el mundo están en poder de sionistas. También lo están los principales bancos, la producción cinematográfica y cadenas de TV de Estados Unidos, principales medios de comunicación en todos los países del mundo (incluido Chile) y otros negocios estratégicos.
    Israel no dialoga y cuando lo hace es porque está tranquilo de que su guardián norteamericano ha ejercido las presiones necesarias para asegurarle el resultado que quiere. Israel utiliza como pretexto la natural reacción de la población palestina contra la poderosa fuerza ocupante para continuar reprimiendo, destruyendo e instalando nuevos asentamientos de colonos en Palestina. Ahora está construyendo el muro de la vergüenza por medio del cual sigue robando tierras a sus legítimos dueños.
    En el Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino, levantamos nuestra bandera palestina contra la ocupación sionista, el bloqueo a Gaza, la judaización de Jerusalén, Belén y Hebrón. Nuestras voces de repudio se multiplican contra el Muro de Apartheid y los asentamientos judíos ilegales en Palestina y Jerusalén, ocupada carcomiendo y usurpando la tierra palestina. Repudiamos la actitud de la potencia ocupante por el trato a los palestinos. Condenamos los más de 460 ilegales puestos de Checkpoints israelíes (retenes militares) en Palestina que asfixian la vida palestina, su libre desarrollo y la libertad de movimiento del pueblo palestino. Denunciamos los crímenes de lesa humanidad y la limpieza étnica del pueblo palestino en mano de la potencia nuclear israelí. Después de 65 años de la caída de Palestina y su capital Jerusalén, reclamamos el fin de la ocupación sionista israelí. En el Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino, nuestro recuerdos a los Mártires Palestinos encabezados por el Líder Yasser Arafat y nuestros saludos a los Palestinos en el mundo que luchan por su dignidad y a quienes entregaron sus vidas por la libertad.

  3. En la Sede de las Naciones Unidas, en Nueva York, el Comité para el ejercicio de los derechos inalienables del pueblo palestino, celebra el 29 de noviembre de cada año una reunión solemne de observancia del Día de Solidaridad. Entre los oradores figuran el Secretario General, el Presidente de la Asamblea General, el Presidente del Consejo de Seguridad y representantes de los órganos pertinentes de las Naciones Unidas y de organizaciones intergubernamentales. En la reunión se lee un mensaje del Presidente del Comité Ejecutivo de la Organización de Liberación de Palestina y Presidente de la Autoridad Palestina. Asimismo se invita a asistir a las organizaciones no gubernamentales, y un portavoz de la comunidad internacional de organizaciones no gubernamentales acreditadas para participar en el Comité hace uso de la palabra en la reunión.
    En 1977, la Asamblea General pidió que se observara anualmente el 29 de noviembre como Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino (resolución 32/40 B). Ese día, en 1947, en que la Asamblea había aprobado la resolución sobre la partición de Palestina (resolución 181 (II)).
    El 1° de diciembre de 2005, en su resolución 60/37, la Asamblea General pidió al Comité para el ejercicio de los derechos inalienables del pueblo palestino y a la División de los Derechos de los Palestinos que, como parte de la celebración, el 29 de noviembre, del Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino, siguieran organizando una exposición anual sobre los derechos de los palestinos en cooperación con la Misión Permanente de Observación de Palestina ante las Naciones Unidas. Asimismo, la Asamblea alentó a los Estados Miembros a que siguieran dando el mayor apoyo y la mayor publicidad a la celebración del Día de Solidaridad.

    Hoy recordamos que este 29 de Noviembre, se cumplen 62 años desde que la Asamblea General aprobó la histórica resolución 181, en la que instó a crear un Estado judío y un Estado árabe. El Estado de Israel, fundado un año después, en 1948, celebra ahora 61 años de existencia. Es vergonzoso que todavía no podamos celebrar la existencia de un Estado palestino.
    La comunidad internacional no debe escatimar esfuerzos por ayudar tanto a israelíes como a palestinos a alcanzar una solución que conduzca al objetivo de la coexistencia de dos Estados, Israel y Palestina, uno junto al otro en condiciones de paz y seguridad. Las Naciones Unidas siguen teniendo actualmente la responsabilidad de resolver la cuestión de Palestina en todos sus aspectos y de conformidad con el derecho internacional. Asegurémonos de que ésta no se convierta en una responsabilidad permanente.
    Hay siete millones de Palestinos: un millón y un cuarto viven en Cisjordania, un millón vive en Gaza, un millón y medio viven en los territorios ocupados en 1948, y el resto vive a lo largo y ancho de la Tierra.
    En Cisjordania y Gaza viven bajo la ocupación militar sionista; en los territorios del 48 viven como ciudadanos de segunda clase; en los países árabes, la mayoría viven en campamentos de refugiados… ¡Pero no siempre se vivió así!
    Hubo un tiempo en el que los Palestinos tuvieron casas, jardines, granjas y fábricas que habían sido antes de sus padres, y antes de los suyos, y antes de los suyos, y antes….
    Nuestra tierra se extendía desde el río Jordán hasta el Mediterráneo y se llamaba Palestina; entre nosotros vivía un pequeño número de judíos y todos vivíamos en paz e igualdad…
    A consecuencia de lo que sucedió en Europa, el movimiento sionista comenzó a ganar apoyos y empezó a pedir un Estado. Dijeron: “El Estado judío debe estar en Palestina”, “una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra”.
    De la noche a la mañana, se nos privó de la condición humana. Nuestro país, que se encontraba bajo la ocupación británica, se convirtió repentinamente en un inmueble deshabitado y los británicos se otorgaron a sí mismos el derecho a disponer de él.
    Miles de judíos ocupantes vinieron a nuestras costas y expulsaron por la fuerza a nuestro pueblo indefenso a los estados vecinos.
    En el año 1948 nuestras casas, nuestros jardines, nuestras granjas y nuestras fábricas se convirtieron en suyas. Lo llamaron Israel.
    Durante más de 20 años nos amontonamos en campamentos de refugiados, esperando que el mundo, que había ayudado a los judíos, nos ayudara a nosotros. En lugar de ayuda recibimos despotismo.
    En el año 1967, el ejército sionista invadió Cisjordania y Gaza, los últimos dos trozos de Palestina. Les impusieron una dictadura militar.
    Durante 35 años intentamos por todos los medios convencer al mundo para que reconociera nuestra humanidad y nos concediera los derechos de los que disfrutan los humanos. La respuesta fue el bombardeo de nuestros campamentos, la muerte de nuestras mujeres y niños, el asesinato de nuestros dirigentes, la extracción de nuestros árboles, la destrucción de nuestras casas.
    Cuando intentamos defendernos, nos calificaron de “terroristas y criminales”…
    Levantaron la veda a la caza de nuestro pueblo. Nos mataron en nuestras tiendas, nos torturaron en sus cárceles, nos tendieron trampas en nuestro exilio.
    Durante 35 años buscamos la justicia. Recibimos agresiones.
    Exigimos a los gobiernos del mundo nuestros derechos nacionales. Nos dieron un pedazo de papel en el que ponía: “resoluciones legales internacionales”. Utilizamos la argumentación, la lógica y las armas para que los gobiernos de Occidente se dieran cuenta de que apoyar al Estado sionista significaba dictar la pena de muerte de nuestro pueblo. Recibieron más apoyo.
    Nuestros dirigentes dijeron al mundo que el pueblo palestino quería obtener sus derechos por medios pacíficos, pero que utilizaríamos otros si no había otro camino.
    Las acciones israelíes –como las matanzas extrajudiciales, el uso de armamento pesado contra los civiles, la demolición de casas, la expansión continua de los asentamientos y la construcción de un muro que divide profundamente el territorio palestino- han provocado el aumento de la miseria y los sentimientos de desesperanza entre los palestinos, han socavado los esfuerzos para limitar la violencia y han fomentado el odio y la cólera hacia Israel.
    La violencia en los últimos años ha cobrado miles de vidas. La mayoría de éstas han sido de palestinos, pero también ha habido víctimas israelíes. Muchos de los muertos han sido niños. Sin embargo, no hay solución militar posible para el conflicto palestino-israelí. La única solución descansa en un proceso político: uno que resulte en un arreglo comprensivo, justo y duradero, basado en dos Estados, Israel y Palestina, viviendo lado a lado en paz y con fronteras seguras y reconocidas.
    Se necesitan grandes esfuerzos para atender la emergencia humanitaria y la devastación económica experimentada por el pueblo Palestino. Pobreza extrema, desempleo, niños sin escuelas, y un fuerte sentimiento de frustración y desesperación, son parte del día a día de los palestinos bajo ocupación. También hay que tener en cuenta la dificultad causada por restricciones severas del movimiento de personas y bienes materiales, toques de queda, barricadas, puntos de control y la construcción de una barrera de separación.
    Debe trabajarse sin descanso, hasta que el pueblo Palestino finalmente obtenga lo que es suyo por derecho: el ejercicio de sus derechos inalienables, un Estado Palestino soberano e independiente.

  4. LA CUESTIÓN DE PALESTINA 63 ANOS DESPUÉS
    DÍA INTERNACIONAL DE SOLIDARIDAD CON EL PUEBLO PALESTINO (29 DE NOVIEMBRE)
    Según los antecedentes históricos, en 1977, la Asamblea General pidió la observancia anual del 29 de noviembre como Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino (resolución 32/40 B). Ese había sido el día, en 1947, en que la Asamblea había aprobado la resolución sobre la participación de Palestina (resolución 181 (II)).
    El 1° de diciembre de 2000, la Asamblea tomó nota de las medidas que habían adoptado los Estados Miembros para observar el Día de Solidaridad y les pidió que siguieran dando la mayor publicidad posible a esa celebración (resolución 55/53).
    El 1° de diciembre de 2000 y tras reafirmar que las Naciones Unidas tenían una responsabilidad permanente con respecto a la cuestión de Palestina hasta que la cuestión se resolviera en todos sus aspectos en forma satisfactoria y de conformidad con la legitimidad internacional, la Asamblea General autorizó al Comité para el ejercicio de los derechos inalienables del pueblo palestino a que siguiera haciendo todo lo posible por promover el ejercicio de esos derechos, a que modificara su programa de trabajo cuando lo considerase apropiado y necesario teniendo en cuenta los acontecimientos, y a que hiciera especial hincapié en la necesidad de movilizar el apoyo y la asistencia al pueblo palestino (resolución 55/52). Se pidió al Comité que siguiera ofreciendo su cooperación y apoyo a las organizaciones no gubernamentales palestinas y otras organizaciones no gubernamentales con el fin de movilizar el apoyo internacional para el logro por el pueblo palestino de sus derechos inalienables y para el arreglo pacífico de la solución de Palestina.
    El 29 de noviembre nos recuerda que los refugiados de Palestina cumplen 63 años de asombrosa resistencia, de vidas llenas de sufrimiento, anhelos y de sueños sesgados., muchos ha muerto en la larga espera, y sus descendientes aun anhelan volver.
    Hoy, hace 63 años que la ONU aprobó la Resolución 181, por la que dividía el territorio de la histórica Palestina, concediendo el 52% de la tierra para la creación de un futuro estado judío y el 46% para la creación de un futuro estado árabe, dejando Jerusalén como corpus separatum, bajo control internacional.
    Desde la aprobación de dicha resolución conocida como plan de partición, los judíos sionistas, sintiéndose respaldados por la legalidad internacional, comenzaron a llevar a cabo la limpieza étnica del pueblo palestino
    El miércoles 10 de marzo de 1948, 11 hombres, liderados por David Ben Gurion, se reunían en la llamada “casa roja”, sede del sindicato sionista, sito en Tel Aviv. De esta reunión salieron las estrategias para expulsar a un millón de palestinos y palestinas de sus tierras y el diseño de un mapa de Israel con el 80% del territorio de la histórica palestina.
    El 14 de mayo de 1948 el movimiento sionista declara de forma unilateral la creación del estado de Israel.
    Y, efectivamente, 15 meses después de la aprobación del plan de partición, 800.000 palestinos y palestinas fueron expulsados de sus tierras, de sus casas, y convertidos en refugiados. 417 aldeas y pueblos fueron total o parcialmente destruidos de un total de 550 existentes e Israel se apodero del 78% de la tierra de Palestina. Dándose inicio del Plan de Limpieza Étnica por parte de Israel contra el Pueblo Palestino.
    En 15 meses se llevó a cabo el primer sangriento, cruel y brutal capítulo de limpieza étnica del pueblo palestino llevada a cabo por el estado de Israel.
    Un estado creado sobre unas bases etnicistas, confesionales, excluyentes y racistas.
    Hoy en día, Israel continúa con su política de limpieza étnica del pueblo palestino.
    Aplicando políticas de asfixia física, social y económica sobre la población palestina. Tanto sobre el millón trescientos mil árabes musulmanes y cristianos que viven dentro de Israel, como sobre los tres millones seiscientos mil de Cisjordania y Gaza.
    Las estrategias para llevar a cabo esta política de asfixia son varias : Impedir su libertad de movimientos, prohibir las reunificaciones familiares, retener el dinero arancelario de los productos palestinos, construir muros con los que encerrar a la población palestina en cárceles a cielo abierto, guetos sin posibilidad de subsistencia, llevar a cabo detenciones indiscriminadas, encerrar a parte del gobierno democráticamente elegido, bombardear sus escasas infraestructuras, aterrorizar a la población con sus incursiones nocturnas, diurnas, sorpresivas, brutales, asesinar “selectivamente” a líderes comunitarios e “indiferentemente” al resto de la población ya sean hombres, mujeres, ancianos, o niños.
    Y todo ello, con total impunidad.
    Estos son suficientes motivos por los que debemos solidarizarnos con el pueblo palestino, así como para que la comunidad internacional empiece a tomar medidas.

    Cito algunos ejemplos de escalofriantes datos sobre la población infantil en Palestina:
    Entre el 2003 y el 2008 han muerto más de 50 mil niños palestinos por desnutrición, enfermedades evitables y asesinados en los Territorios Ocupados.
    Los niños representan más de la mitad de los cuatro millones de palestinos en territorio ocupado.
    El 70 por ciento de los menores de nueve meses padecen anemia en Gaza.
    10 mil niños mueren cada año, la mayoría debido a enfermedades prevenibles y a la deficiente atención dada a los recién nacidos.
    La adquisición de servicios sanitarios es difícil y en algunos casos inalcanzables, por el alto costo de los tratamientos y fundamentalmente por los cierres fronterizos y las restricciones de acceso que mantiene el Ejército israelí en los territorios ocupados palestinos.
    Según Naciones Unidas “a algunos niños detenidos se le practican palizas y torturas psicológicas, incluidas amenazas de violencia sexual”.
    Entre octubre de 2006 y agosto de 2007, un total de 106 niños murieron en territorio palestino ocupado, el 58% a manos de las Fuerzas de Defensa Israelí.
    Para el 2007, entre enero y septiembre, un total de 38 niños fueron asesinados y 209 resultaron heridos como consecuencia directa de la acción del ejército israelí.
    Las fuerzas de seguridad israelíes obligan a civiles, con frecuencia niños, a entrar en posibles zonas de conflicto antes que los soldados para limitar así el posible número de bajas entre el ejército.
    Ahora, esperamos por el bien del proceso de negociación que se decida por la paz y no por las colonias. Ambos no son compatibles
    Esperamos un acuerdo que garantice paz y seguridad para todos, la creación de un Estado palestino libre y soberano, con Jerusalén Oriental como capital y reconocer el derecho de los refugiados. Todo ello está basado en un concepto clave: libertad
    Los Palestinos, nunca hemos estado en contra de negociar. Somos la parte más interesada en hacerlo ya que estamos bajo ocupación y queremos recuperar nuestra libertad.
    Debe tenerse presente que las negociaciones no son un fin sino un medio. Lo que buscamos es la libertad del pueblo palestino.
    El Presidente Palestino Mahmud Abbas dijo : ‟ que de no ser posible reanudar las negociaciones de paz con Israel, pedirá a Estados Unidos o a las Naciones Unidas el reconocimiento del Estado Palestino en los territorios de la Ribera Occidental del Río Jordán, en las líneas del armisticio hasta 1967 ” .
    Otra de las posibilidades existentes es solicitar del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para que tome control de los territorios ocupados por Israel.
    No queremos que se cumpla aquel vaticinio de Golda Meir: ‟Los viejos morirán y los jóvenes olvidaran”
    Una vez más, debemos reconocer el esfuerzo de las Naciones Unidas y la Comunidad Internacional por lograr una Paz Justa y duradera en Palestina con una capital en Jerusalén Oriental.
    Israel tiene una especie de carta blanca como ningún otro país en el mundo. Si los rusos hubieran tratado a los judíos como Israel trata a los palestinos quizá los habríamos atacado con bombas atómicas. A Israel se le permite que trate a los palestinos como no se le permitiría a nadie”.
    Tenemos que recordar que “En 1941 aquel Isaac Shamir, entonces Primer Ministro de Israel, hizo una proposición a los nazis, no por conveniencia sino como fruto de un acuerdo, y les ofreció convertirse en un puesto avanzado del Tercer Reich en Oriente Medio. El escritor satírico israelí B. Michael, al repasar la lista de los monstruos que han contado con el apoyo entusiasta de Israel, se preguntaba dónde estaba la diferencia, a fin de cuentas, entre apoyar a esos individuos y apoyar a Sadam Hussein…” El, que ya en 1948 recomendaba: “Debemos hacer todo lo posible para asegurar que los palestinos nunca regresen”. Y a sus amigos sionistas: “Ellos nunca podrán regresar a sus hogares. Los viejos morirán y los jóvenes van a olvidar. Y basta.” El jefe Heilbrun del Comité para la Reelección General Shlomo Lahat, octubre de 1983: “¡Tenemos que matar a todos los palestinos, a menos que ellos se resignen a vivir aquí como lo que deben ser: esclavos!”
    Nuevamente las Conversaciones de Paz son el tema del día, esperamos que esta vez exista la buena voluntad para lograrlo.

    Cesar A. Salomón
    Ex Presidente de la Federación
    Senador Parlamento Mundial de los
    Estados para La Seguridad y la Paz

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