El 11-M y Pinocho

El PP y José María Aznar no tuvieron ni tienen escrúpulos en hacer de la llamada «lucha antiterrorista» un arma electoral. La emplearon en su día para desgastar al Gobierno de Felipe González y para ello ni siquiera les importó acabar con el consenso del Pacto de Ajuria Enea. Tras conocer la magnitud de la masacre, se comprueba de inmediato que no encaja con la forma de actuar de ETA. Pero, además, los gobernantes españoles del PP disponían desde los primeros momentos de indicios que apuntaban hacia el islamismo yihadista. Sin embargo, el entonces titular de Interior, Angel Acebes, no tuvo empacho alguno en asegurar que «las Fuerzas de Seguridad y el Ministerio no tienen ninguna duda de que ETA está detrás». A la misma hora, el propio presidente, José María Aznar, llamaba a los directores de varios periódicos para asegurarles que los atentados eran obra que la organización armada vasca. Todavía hoy, pese a los cien mil folios del sumario sin ningún indicio de participación de ETA, el PP e influyentes medios de la derecha española siguen alentando la duda (“una mentira dicha millones de veces es capaz de convertirse en verdad”….esa es la máxima del Pinocho pepero). Ahora salta una duda: De haber ganado el PP las elecciones del 14 de marzo de 2004, ¿qué habría pasad en el País Vasco?. Probablemente se habría producido una verdadera razzia contra la izquierda abertzale y no es descabellado pensar que, además, el PP se hubiera atrevido -como ya se comentaba entre dirigentes políticos- a suspender la autonomía de la CAV y quién sabe a qué más.

Las declaraciones de Arnaldo Otegi a primera hora, negando la autoría de ETA a favor de la de los islamistas, pusieron muy nerviosas a las autoridades españolas, pues estaban teniendo un enorme eco internacional. Sus palabras estaban provocando que los medios extranjeros solicitaran información a las embajadas. Resultaba evidente que la comunidad internacional creía las palabras del líder de Batasuna. Por ello, el Ministerio de Exteriores envía un telegrama a las embajadas -«específicamente para salir al paso de lo que está diciendo Arnaldo Otegi», según explicó Ana Palacio al Congreso- en el que se les ordena que «deberán aprovechar todas las ocasiones que se les presenten para confirmar la autoría de ETA de estos brutales atentados, ayudando así a disipar cualquier duda que ciertas partes interesadas puedan hacer surgir».

La actuación del PP en esos días no sólo le llevó a perder la Moncloa, sino también a malgastar crédito internacional. Patinazos como obligar al Consejo de Seguridad de la ONU a atribuir las explosiones a ETA no se olvidan fácilmente. «Le Monde» publicó una caricatura de José María Aznar columpiándose con una nariz de Pinocho.

Y en el País Vasco, ¿qué más?. El lehendakari Juan José Ibarretxe sintió el impulso de ser el primer responsable institucional en comparecer en público para atribuir los atentados a ETA y llamar «alimañas» a sus militantes. En medio del despropósito que supuso la actuación del Gobierno español, la intervención de Lakua ha pasado más desapercibida, pero es preciso recordar que en la tarde-noche, cuando ya había pruebas que apuntaban al islamismo yihadista, desde el Departamento de Interior se transmitía la idea de «no os dejéis engañar. Ha sido ETA». El PNV aparecía como aliado del Gobierno español contra la izquierda abertzale…..pero si el PP hubiera ganado, eso no le habría salvado de la furia que la derecha española preveía desatar contra Euskal Herria (Lakua apuntó a ETA durante más de 24 horas)

(resumen del artículo publicado por Iñaki Iriondo en Gara, 16-2-07)

Publicado por

Pais Vasco - Juan

Juan Luis, Juanlas, Juan, Jon Koldo, Ibán...pero todos Yo Mismo.

Ongi etorri, bienvenido/a!