EL SUFRAGIO FEMENINO Y UNIVERSAL EN EL ESTADO ESPAÑOL

El sufragio femenino universal en España no fue posible legalmente (temporalmente además) hasta 1931 (aunque no fue hasta 1933 en que pudieron ejercer dicho voto), gracias a la proclamación de la II República pero con mucho sudor y lágrimas por las oposiciones tanto de la izquierda como de la derecha. Durante dicha República efímera se fraguaron los fundamentos básicos de la democracia igualitaria: la igualdad legal de la mujer, en el terreno intelectual y en el laboral, la libre disposición de sus bienes, el derecho al divorcio, a la enseñanza en todos sus grados, e incluso a la investigación de la paternidad.

Precisamente uno de los artículos más controvertidos fue el 43, en el que se establecía la igualdad de derechos para ambos en el matrimonio, que podía ser disuelto por fin a petición de uno de los cónyuges; y el artículo 34, que disponía que “los ciudadanos de uno y otro sexo, mayores de veintitrés años, tendrán los mismos derechos electorales, conforme determinen las leyes”.

No fue fácil ya que uno de los partidos tenidos por más progresistas, el de los radical-socialistas, no estaba por la labor al principio: la cámara se dividía en dos grupos que encabezaban dos mujeres con diferentes planteamientos: VICTORIA KENT, del Partido Radical-Socialista, y CLARA CAMPOAMOR, del Partido Radical.
Victoria Kent creía que el hecho de que la mayoría de las mujeres habían vivido hasta entonces de espaldas a los problemas comunes sociales y relegadas mayoritariamente a las tareas del hogar, concederles el voto sin la menor restricción podía constituir un serio peligro para el régimen republicano ya que en general la mayor parte de las mujeres eran muy tradicionales y religiosas. Pedía por ello que antes de abrir el voto total se abriese un período de educación cívica y de información sobre la responsabilidad del sufragio, ya que, de no ser así, “el confesionario, con su director espiritual dentro, sería el que orientaría y decidiría el voto de la mayoría de las mujeres”.
Clara Campoamor sin embargo defendía el sufragio femenino libre como primer paso para la completa emancipación de las mujeres y su incorporación a la política activa. Luego ya podría llegar dicha fase educativa, dando preparación y opciones a las mujeres para poder incorporarse a la vida pública de una forma libre. (VER EXTRACTOS DE LOS DISCURSOS DE CLARA ACMPOAMOR AQUÍ)
Las discusiones entre ellas eran objeto de mofa de muchos políticos de entonces (eso en esos foros serios, imaginaos qué cosas se debían oír en otros foros más mundanos y aún más masculinizados como eran los bares, por ejemplo. Por fin llegaron las elecciones en 1931 y venció la tesis de Campoamor por 161 votos contra 121.

Así titulaba el diario El Sol el 2 de octubre de 1931 : “La galantería logró un triunfo indiscutible”. El machismo seguía en el poder, sin duda.

Como comentaba al principio, las primeras elecciones generales donde en realidad pudieron votar las mujeres fueron las de 1933 y las izquierdas perdieron dichas elecciones y además ninguna de las dos diputadas anteriores pudo salir elegida. No sólo influyó en ello el voto de las mujeres, que votaban más a partidos de derechas y católicos, sino también la eterna división de las izquierdas, que llevó a muchos obreros a abstenerse cansados de toda esa gresca (esto me suena…., ¿no?)

(En la foto:
Una mujer acude a votar con su hijo en brazos, en una imagen tomada en 1933 por el conocido fotógrafo Alfonso).
Posteriormente, en las elecciones de 1936 venció el Frente Popular, ya más unido, y Victoria Kent fue reelegida diputada (Clara Campoamor dejó el partido radical en su día y su ”guerra” la quemó políticamente y la alejó de otros partidos, que no la admitían por ello). A los partidos de derechas, ante dicha unión y resultado electoral, sólo se les ocurrió iniciar una guerra que provocó centenares de miles de personas asesinadas y que todavía no ha sido condenada por muchos dirigentes de los que hoy todavía mandan en el país.
Esta es la pequeña historia del voto femenino y universal en España, hace nada que sucedió:

1.- ANTECEDENTES MÁS LEJANOS.

En antecedentes más lejanos, habría que referirse a un tímido intento en junio de 1877, en los comienzos de la Restauración con Alfonso XII y su monarquía parlamentaria , así como con la Constitución de 1876. Ese año el Congreso realizó un proyecto de ley, en el que se solicitaba el voto para las mujeres, pero sólo para aquellas que fueran cabeza de familia y ejercitaran la patria potestad, lo que significaba que no dependieran de sus maridos. El proyecto fue rechazado y el debate quedó completamente marginado del trabajo político. Ese mismo año, además, siete diputados republicanos, liderados por Pi y Arsuaga, propusieron una enmienda también limitada: que las mujeres mayores de edad emancipadas pudieran votar en las elecciones municipales, aunque no ser elegidas. La propuesta fue rechazada por 65 votos en contra y 35 votos a favor, a pesar de que la sociedad comenzaba a recibir información sobre la injusticia de tal situación.
Otro antecedente fue el proyecto de ley de 1908, presentado en el Senado por el conde de Casa-Valencia, en el que utiliza como argumento la contradicción que supone que, en España, las mujeres puedan ser reinas y no puedan ser electoras.
1912: se incrementa el asociacionismo de mujeres. Ese año se crea la Agrupación Femenina Socialista. El mismo año 1912, desde posiciones católicas, Maria Doménech de Cañellas funda la Federación Sindical de Obreras y María de Echarri, el Sindicato de la Inmaculada.
1918: se aprueba el Estatuto del funcionario, que da a las mujeres acceso tanto a los cuerpos técnicos como auxiliares, siempre que tuvieran la titulación exigible en cada caso.
1919: La Iglesia católica promovió en España una campaña a favor del voto para las mujeres, a través de la organización Acción Católica de la Mujer, creada por iniciativa del Cardenal Primado Guisasola. Ese año también, el diputado conservador Burgos Mazo presentó un proyecto de ley electoral para reconocer el voto para mujeres y hombres mayores de 25 años, aunque las mujeres no podían ser todavía elegidas. El texto también recogía el voto separado de mujeres y hombres en días diferentes.
1921: La Cruzada de mujeres españolas, liderada por la periodista Carmen de Burgos, es la responsable de la primera manifestación para reclamar el sufragio para las mujeres

2.-DICTADURA DE PRIMO DE RIVERA (1923-1930)

En 1923 fue el golpe de estado del general Primo de Rivera (apoyado finalmente por el Rey) , que duró hasta 1930 (sustituido por la «dictablanda» del general Berenguer). Ese año se aprueba el denominado Estatuto Municipal, que reconoce por primera vez en el país la capacidad de voto para algunas mujeres aunque sólo en elecciones municipales (además sólo era posible el voto de las mujeres cabezas de familia (no casadas pues) que fueran electoras y elegibles (eso suponía que alrededor de un cuarto de los electores podrían ser mujeres). No hubo forma de hacerlo efectivo porque no se convocaron elecciones municipales.
1925: en el Estatuto Provincial se reconocía también el derecho electoral a algunas mujeres (podían votar sólo las mujeres casadas y viudas) pero las elecciones nunca se celebraron tampoco.
1926: la Dictadura de Primo de Rivera y su partido (único) organizó una especie de plebiscito (en realidad una recogida de firmas, los/las que se oponían a la Dictadura no «votaban»). En dicha recogida de firmas participaban las mujeres mayores de 18 años que quisieran, participaron esa vez aproximadamente un 40% de las mujeres.
1926: en el Anteproyecto constitucional y orgánico de leyes fundamentales, se amplió la posibilidad de voto para todos los españoles, sin distinción de sexo, que hubieran cumplido 18 años
1927; en la llamada Asamblea Nacional Consultiva de la Dictadura de Primo de Rivera (sus miembros no eran elegidos sino que fueron designados por el régimen), se autorizó que pudieran participar «varones y hembras, solteras, viudas o casadas» (eso sí, las hembras «debidamente autorizadas por sus maridos»). Ese año, en dicha Asamblea, hubo 13 mujeres.
UNA DE ESAS MUJERES DE LA ASAMBLEA, CONCEPCIÓN LORING, FUE LA PRIMERA MUJER EN LA HISTORIA EN HABLAR EN UNA ASAMBLEA POLÍTICA ESPAÑOLA.
1929-1930: Primo de Rivera quiso hacerse una Constitución a su medida, restrictiva y antidemocrática. En el borrador del anteproyecto, en el artículo 58, ponían: «Serán electores de sufragio directo todos los españoles de ambos sexos (aunque se apuntillaba “que gocen de sus derechos civiles” lo que podría ser una trampa ya que las mujeres no gozaban de todos los derechos al estar subordinadas en algunos de ellos a los maridos). Finalmente Primo de Rivera dimite y Alfonso XIII da el poder al General Berenguer y se recupera la legalidad constitucional de 1876 por lo que todo queda en papel mojado.

3.- II REPÚBLICA (1931-1939)

– 1931: Proclamación de la República: El 14 de abril se proclama la II República que sustituirá la monarquía existente y el comité revolucionario republicano-socialista se constituye en Comité Político de la República primero y como Gobierno Provisional de la República después.
1931: Contando con las mujeres pero sin las mujeres. En mayo de 1931 se modifica la Ley Electoral de 1907, se establece que la edad para votar pasa de 25 a 23 años; que las circunscripciones provinciales sustituyen a los distritos unipersonales; que para considerar la elección como válida deberá considerarse el 20 % de los votos emitidos, y que serán elegibles las mujeres y los sacerdotes (que no electoras). Tras muchas discusiones, justo antes de las elecciones se decidió que sí podían ser electoras pero ya era demasiado tarde para las elecciones que se celebran ese mes de junio.

El 28 de junio de 1931 se celebró la primera vuelta de las elecciones generales a Cortes Constituyentes. La nueva Ley Electoral nueva permitía a las mujeres ser elegidas pero no votar (por ello en esas lecciones salen tres mujeres elegidas, las dos ya citadas Kent y Campoamor, y una más, Margarita Nelken, del Partido Socialista Obrero Español, que pasó sin pena ni gloria). Ganaron las fuerzas de izquierda.
Un mes antes de las se había creado una Comisión Jurídica Asesora con la finalidad de preparar la Asamblea Constituyente y la Constitución (para ello nombraron a un jurista y político católico Angel Ossorio y Gallardo como presidente de dicha Comisión). En junio su equipo elabora dicho anteproyecto y lo manda las Cortes. Este anteproyecto no gustó a la mayoría de izquierdas que acababa de ganar las elecciones así que el 28 de julio las Cortes eligieron a los 21 miembros de la Comisión de Constitución que iban a redactar el proyecto final de la Constitución, de los diferentes partidos con representación habidos

LA CONSTITUCIÓN REPUBLICANA DE 1931. LOS GRANDES DEBATES ¿ES LÍCITO QUE LAS MUJERES PUEDAN VOTAR?

Parece una pregunta simple y sencilla de contestar pero en esa época, no tan lejana, las discusiones eran sobrecogedoras, incluso con bases científicas, no sólo morales o religiosas.
En 1931 se preparó en poco días, un nuevo proyecto de texto constitucional. En el texto final quedaba reconocida la igualdad de los españoles en los artículos 2 y 25; el derecho al voto para las mujeres que hayan cumplido 23 años, en el artículo 36; y la capacidad para ser elegidas en el artículo 51
Los debates sobre el voto femenino tienen lugar en tres sesiones y la defensa del texto corre a cargo de Clara Campoamor, Republicana Federal. En contra los diputados José Álvarez (Republicano Radical), Luis Tapia (Independiente) y Roberto Novoa (Federación Republicana Gallega). También interviene Jesús Leizaola (Nacionalista Vasco), para plantear en términos genéricos la igualdad entre los españoles, sin referirse explícitamente a los derechos de las mujeres.

Uno de los principales oponentes a la concesión del derecho al voto a las mujeres fue precisamente el eminente catedrático de patología de la Universidad de Madrid, Roberto Novoa Santos (eminentísimo médico gallego y pensador republicano que destacaba por su manuales médicos, su modernización de la enseñanza). Siendo portavoz de su grupo intervino muchas veces para muchos asuntos, uno de los cuales fue este: manifestarse en contra del voto femenino siguiendo argumentos biológicos como que a la mujer no la domina la reflexión etc… Su opinión era que fuera elegibles por los hombres pero no electoras.
Este es una de sus intervenciones más famosas (a mi me recuerda a otras lecturas que todavía hoy sigo leyendo respecto a la igualdad, el lenguaje, el machismo…): “¿Por qué hemos de conceder a la mujer los mismos títulos y los mismos derechos políticos que al hombre? ¿Son por ventura ecuación? ¿Son organismos igualmente capacitados? (…) La mujer es toda pasión, toda figura de emoción, es todo sensibilidad; no es, en cambio, reflexión, no es espíritu crítico, no es ponderación. (…) Es posible o seguro que hoy la mujer española, lo mismo la mujer campesina que la mujer urbana, está bajo la presión de las Instituciones religiosas; (…) Y yo pregunto: ¿Cuál sería el destino de la República si en un futuro próximo, muy próximo, hubiésemos de conceder el voto a las mujeres? Seguramente una reversión, un salto atrás. Y es que a la mujer no la domina la reflexión y el espíritu crítico; la mujer se deja llevar siempre de la emoción, de todo aquello que habla a sus sentimientos, pero en poca escala en una mínima escala de la verdadera reflexión crítica. Por eso y creo que, en cierto modo, no le faltaba razón a mi amigo D. Basilio Alvarez al afirmar que se haría del histerismo ley. El histerismo no es una enfermedad, es la propia estructura de la mujer; la mujer es eso: histerismo y por ello es voluble, versátil, es sensibilidad de espíritu y emoción. Esto es la mujer. Y yo pregunto: ¿en qué despeñadero nos hubiéramos metido si en un momento próximo hubiéramos concedido el voto a la mujer? (…)¿Nos sumergiríamos en el nuevo régimen electoral, expuestos los hombres a ser gobernados en un nuevo régimen matriarcal, tras del cual habría de estar siempre expectante la Iglesia católica española?”.
(foto: Madrid, 8 de marzo de 1932, Dia de la Mujer)
Novoa escribió dos publicaciones sobre ello que sólo el título ya es sugestivo: “La Indigencia espiritual del sexo femenino. Las pruebas anatómicas, fisiológicas y psicológicas de la pobreza mental de la mujer. Su explicación biológica” (1908) y “La mujer, nuestro sexto sentido y otros esbozos” (1929). En ambas pretendía justificar con razones biológicas la inferioridad de la mujer y su papel subordinado al hombre (con este machismo intelectual que predominaba en la época se alineaban otros famosos científicos como José Gómez Ocaña y Gregorio Marañón y Posadillo , teniendo en el otro lado, y como excepción, al gran Santiago Ramón y Cajal), Hay que reconocerle que, sin que sirva de excusa del machismo dominante pero sí de la misoginia que le achacaban algunos, que personalmente sin embargo apoyó a mujeres en su entorno y equipo, promocionándolas en sus carreras profesionales, hasta al menos 5 en su equipo, que en esa ápoca era una excepción por completo. La ciencia era la ciencia en esos momentos, es lo que había…..

No solo estaba Novoa, el diputado Hilario Ayuso (un político con intervenciones importantes en materias como la Ley del Divorcio, el Marco Jurídico de las Autonomías, la supresión de la Pena de Muerte…, que terminó aceptando el régimen franquista y el nacionalcatolicismo), propuso una enmienda por la que los varones pudieran votar desde los veintitrés años, pero las mujeres sólo desde los cuarenta y cinco.

Y como comentaba al principio, el peso lo llevaron las dos mujeres con dos planteamientos distintos: Este fue uno de los debates entre Kent y Campoamor:
Victoria Kent: “Que creo que el voto femenino debe aplazarse. Que creo que no es el momento de otorgar el voto a la mujer española. Lo dice una mujer que, en el momento crítico de decirlo, renuncia a un ideal. (…) Lo pido porque no es que con ello merme en lo más mínimo la capacidad de la mujer; no, Sres. Diputados, no es cuestión de capacidad; es cuestión de oportunidad para la República. (…) Cuando la mujer española se dé cuenta de que sólo en la República están garantizados los derechos de ciudadanía de sus hijos, de que sólo la República ha traído a su hogar el pan que la monarquía no les había dejado, entonces, Sres. Diputados, la mujer será la más ferviente, la más ardiente defensora de la República; pero, en estos momentos, cuando acaba de recibir el Sr. Presidente decenas de miles firmas de mujeres españolas que, con buena fe, creen en los instantes actuales que los ideales de España deben ir por otro camino, cuando yo deseaba fervorosamente unos millares de firmas de mujeres españolas de adhesión a la República (La Srta. Campoamor: Han venido.)… he de confesar humildemente que no la he visto. (…) Por hoy, Sres. Diputados, es peligrosos conceder el voto a la mujer”
Responde Clara Campoamor: “Precisamente porque la República me importa tanto, entiendo que sería un gravísimo error político apartar a la mujer del derecho del voto. (…) Yo soy Diputado por la provincia de Madrid; la he recorrido, no sólo en cumplimiento de mi deber, sino por cariño, y muchas veces, siempre, he visto que a los actos públicos acudía una concurrencia femenina muy superior a la masculina, y he visto en los ojos de esas mujeres la esperanza de redención, he visto el deseo de ayudar a la República, he visto la pasión y la emoción que ponen en sus ideales. La mujer española espera hoy de la República la redención suya y la redención del hijo. No cometáis un error histórico que no tendréis nunca bastante tiempo para llorar al dejar al margen de la República a la mujer, que representa una fuerza nueva, una fuerza joven… Que está anhelante, aplicándose a sí misma la frase de Humboldt, de que la única manera de madurarse para el ejercicio de la libertad y de hacerla accesible a todos, es caminar dentro de ella”

Es más, a punto estuvo de aprobarse dos meses más tarde de aprobarse la Constitución, una enmienda de Kent en la que se decía que las mujeres no podrían ejercer el derecho al voto en unas elecciones generales hasta después de haberlo ejercido al menos dos veces en unas elecciones municipales (fue rechazada por sólo 131 votos contra 127)
La constitución fue aprobada finalmente el 9 de diciembre de 1931 por las Cortes Constituyentes (el exilio republicano continuó reconociendo su vigencia hasta 1977 en que se firmó la nueva constitución actual) y por primera vez se reconoce el voto a las mujeres en ella, aunque hasta 1933 no pudieron ejercerlo

SUFRAGIO UNIVERSAL. LAS MUJERES POR FIN PUEDEN VOTAR

1931: Sometida a votación la propuesta del sufragio de las mujeres de la Comisión quedó aprobada por 161 votos contra 121 quedando el Artículo 36 de esta forma: “Los ciudadanos de uno y otro sexo, mayores de veintitrés años, tendrán los mismos derechos electorales conforme determinen las leyes”. La Constitución de 1931 admitía que las mujeres eran sujeto elector.

voto constituyentes(Fotografía: portada del periódico “El socialista”)

La actuación de Clara Campoamor fue decisiva, en una Cámara en la que no fue apoyada por la otra mujer que formaba parte del arco parlamentario (Victoria Kent, del Partido Radical Socialista) ni por sus compañeros de partido, ni tampoco por el propio Lerroux –líder del Partido Radical.
La falta de apoyos y la diferencia de criterios motivó la salida de Campoamor del Partido Radical. A los cuatro meses de abandonar el Partido Radical, solicita el ingreso en Izquierda Republicana, un partido que surge de la fusión de Acción Republicana con la mayor parte del Partido Radical-Socialista, liderados todos por Casares Quiroga (ahí las cosas tampoco eran tan fáciles: un grupo de afiliados presentó un escrito oponiéndose al ingreso de Clara Campoamor en el partido, lo que motivó que su jefe provincial, Francisco Barnés, le pidiera que retirara su solicitud de ingreso, cosa a la que ella se negó. La Junta del Partido tuvo que votar el ingreso de Clara Campoamor en Izquierda Republicana y su solicitud fue rechazada por 183 votos en contra y 68 a favor
1933: Primer año en que las mujeres pueden votar. Este año 1933 fue el año en que todas las mujeres españolas pudieron por primera vez votar en unas elecciones generales (las que se celebraron el 19 de noviembre de 1933). Antes de esas hubieron otras elecciones locales, por ejemplo la de la aprobación de un nuevo texto para el Estatuto vasco el 5 de noviembre de 1933 de donde es esta fotografía (foto realizada por Indalecio Ojanguren):

4.- DICTADURA FRANQUISTA (1936-1977)

Por supuesto, Franco, tras encabezar el golpe de estado militar contra la legalidad vigente y generar una con ello una guerra fraticida con centenares de miles de muertos y desaparecidos de ambos bandos, suprimió de un plumazo todas las libertades y sufragios anteriores, los partidos, el divorcio, las votaciones
Durante estas décadas no se plantea el debate acerca de la mujer como sujeto de derechos. El régimen quiso vehicular las reivindicaciones de las mujeres a través de una organización de composición exclusivamente femenina, la Sección femenina, cuya finalidad consistía en controlar la educación recibida por las mujeres en las escuelas, educación basada en la sumisión y en su inferioridad, cuyo fin era el matrimonio, donde el marido sería el conductor.

LA LEY DE VOTACIONES DE FRANCO Y SU SISTEMA DE SUFRAGIO PARCIAL:

1967: Este año el Movimiento franquista trató de suavizar sus normas dictatoriales y estableció una especie de democracia a la franquista. De esta forma hizo una Ley de Cortes donde se formulaba el nuevo sistema de participación de la ciudadanía (de parte de ella):
Así, el artículo 3º de la Ley de Cortes, de 10 de enero de 1967, se disponía que “formarán parte de las Cortes Españolas dos representantes de la familia por cada provincia”, que “la elección de Procuradores en Cortes se verificará por sufragio igual, directo y secreto” y luego, en el artículo 4º que:
-“Son electores los cabezas de familia y mujeres casadas que figuren inscritos en el Censo electoral y se encuentren en pleno uso de sus derechos civiles y políticos (cabezas de familia eran los mayores de edad o menores emancipados sobre los que “bajo su dependencia” convivan otras personas en un mismo domicilio por razón de parentesco, tutela, adopción, acogimiento, estado religioso o prestación de servicios domésticos”).
Para la dictadura franquista esta representación familiar en Cortes completaba “el sistema de nuestra democracia orgánica” dando representatividad del Estado a los distintos sectores sociales. Por cierto, no podían ser candidatos los que, entre otras cosas: “Los que hubiesen abandonado a su familia” y “Los que hubiesen sido declarados culpables de la separación o divorcio civil o canónico

4.- LA TRANSICIÓN DESDE LA DICTADURA FRANQUISTA A LA DEMOCRACIA (1975-1977)

1975: Tras la muerte de Franco se retoma el tema. Se celebran en diciembre de 2015, en Madrid, las Jornadas Nacionales sobre la Liberación de la Mujer (en 1976 las I Jornadas Catalanas de la Dona y en 1979, las Jornadas de Granada)…..
1976. El franquismo y la dictadura no han desaparecido todavía pero la carrera hacia la democracia se ha puesto en marcha, es el propio presidente franquista, Arias navarro quien mediante una ley admite la posibilidad de agrupaciones políticas. Posteriormente Arias Navarro dimite en julio de 1976 y el Rey, (sucesor de Franco en la jefatura del Estado, por el propio dictador) nombra a Adolfo Suárez nuevo presidente, que aunque proviene del franquismo va a tocarle la función de hacer la transición española definitiva a la democracia participativa.
1976.

LA LEY DE LA REFORMA POLÍTICA Y REFERENDUM POR SUFRAGIO UNIVERSAL

Adolfo Suarez, ayudado por Torcuato Fernandez Miranda prepara el texto de la llamada Ley de la Reforma Política (septiembre de 1976). Esta Ley, la última de las “Leyes Fundamentales del Reino” franquista es el inicio de la democracia: Con ella se creaban unas nuevas Cortes formadas por dos cámaras, el Congreso de Diputados y el Senado, compuestas de 350 y 204 miembros respectivamente y , por lo que nos toca, elegidas por sufragio universal (además abolía implícitamente todas las instituciones establecidas en las Leyes Fundamentales que no fueran esas Cortes, es decir, todas las instituciones franquistas sin excepción)
. la Ley fue aprobada en noviembre por las todavía Cortes franquistas con el 81% de los votos en lo que se considera la “autoliquidación política“ del franquismo.
El 15 de diciembre se somete la Ley a referéndum donde mujeres y hombres participan por igual, con una participación del 77 % del censo y un 94,17 % de votos a favor (publicada con el nombre de Ley 1/1977, de 4 de enero, para la Reforma Política)

5. INSTAURACIÓN DE LA DEMOCRACIA ACTUAL

1977, marzo: Suarez convoca a elecciones generales con el objetivo de que se constituyeran unas Cortes Consituyentes que legislaran a su vez una nueva Constitución y con ello completar la reforma del antiguo sistema franquista.
1977. JUNIO: Se realizan las primeras elecciones generales donde las mujeres pueden participar en igualdad con los hombres desde 1933.  Suarez, con una plataforma de partidos moderados y centristas aglutinados en UCD gana las elecciones rozando la mayoría absoluta (quedando el PSOE segundo, el PCE tercero y AP cuarto).

1978. LA CONSTITUCIÓN DEMOCRÁTICA

La principal función de esas cortes será la de realizar y aprobar la nueva Constitución. La mayoría de las personas que estaban en las Cortes Constituyentes eran hombres (menos del 5% eran mujeres), lo que condicionó el debate para la nueva Constitución y que no hubiera referencias firmes a la desigualdad existente.
A pesar de todo, en los artículos generales y fundamentales, la Constitución española de 1978 consagra la igualdad y la no discriminación por sexo y significará por fin la confirmación de la plena igualdad jurídica de las mujeres.
En 1981, con motivo de la celebración del Cincuentenario del voto femenino en España, el Centro Feminista de Estudios y Documentación elaboró los contenidos de la Exposición ‘El voto femenino en España’, que forma parte de la importante colección de Exposiciones itinerantes gestionadas por el Instituto de la Mujer y que ha sido exhibida en numerosos lugares de España y otros paises de la Unión Europea:

PARTICIPACIÓN POLÍTICA DE LAS MUJERES

Si bien la constitución no habla de ello, en algunas normas y partidos se han ido incentivando la participación de las mujeres, se han introducido las listas igualitarias o las listas cremallera (siempre con ironías que rayan el machismo de muchos políticos, frases de “políticas florero”, cambios posteriores de puestos favoreciendo a hombres… En el Congreso, la legislatura de 1982 contaba con sólo un 5 % de mujeres en su composición; en 1986 aumentó al 8 %; en 1989 al 14 %, en 1992 llegó al 15 %, en 1996 las mujeres eran el 24%, cerca del 30 % en la legislatura de 2000… En las últimas elecciones de 2011 (las de 2015 como se han disuelto…) el porcentaje de mujeres en el Congreso de los Diputados fue del 35,4% (el PSOE un 39,1%, el Partido
Además los líderes y dirigentes máximos de los partidos siempre han sido hombres y sólo desde hace poco hemos visto a mujeres encabezar presidencias de Comunidades Autónomas. El siguiente paso será ese: presidencias de partidos de mujeres y, pronto quizá, una mujer en la presidencia del gobierno. Ahora mismo la única con posibilidades serias sería Susana Diez si consigue arrebatar dicho puesto a Pedro Sanchez.
Popular un 35,5%)
Para quien quiera saber más, recomiendo este librillo de Paloma Durán y Lalaguna, que publica la Asamblea de Madrid: “El Voto femenino en España”, 2007.

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Pais Vasco - Juan

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