La revolución que no prosperó
Trostky escribía en el libro La mujer y la familia, 19 años después de la revolución rusa:
‘La revolución hizo un esfuerzo heroico por destruir el llamado núcleo familiar, esa arcaica y estancada institución en la que la mujer de la clase trabajadora lleva a cabo trabajos de esclavo desde la infancia hasta la muerte… La completa absorción de las tareas domésticas por instituciones de la sociedad socialista, uniendo todas las generaciones en solidaridad y ayuda mutua, tenía que llevar a la mujer, y con ella a la pareja de enamorados, a una real liberación de unas cadenas de mil años de antigüedad’.







Comentarios
Aún no hay comentarios.
Escribe un comentario