Tocándole los cojones al Papa

Hablando de otras cosas sobre la igualdad entre mujeres y hombres “Ateo”, en “menéame.net” daba cuenta de una noticia que yo no había oído hasta ahora y que me ha dejado anonadado (que no acojonado)
Se trata de una columna de Gregorio Martínez en “peru21.com” que se titula “Sanctum sanctorum”. Gregorio comenta en su columna que “Luego de ser elegido en el cónclave, el nuevo Papa es sometido al ritual del sanctum sanctorum, una medida precautoria para evitar una papisa en el Vaticano. En el momento magno, un grupo de cardenales de entre aquellos que aún conservan músculo, levantan en vilo al nuevo vicario de Cristo y lo acomodan en la misteriosa silla porfiriana. ….dicho sillón de brazos no es otra cosa que una sedes stercoraria…., (un silla con hueco, water, para entendernos)…, tal como estilaban los monarcas en la antigüedad. Esto para que en casos de apuro no tuvieran que abandonar las funciones de gobierno por vulgares urgencias fisiológicas. Entonces, a la señal de los clavicordios, un cardenal, designado previa bizantina contienda de intereses eclesiásticos, introduce la mano diestra bajo la silla porfiriana donde se halla sentado el sumo pontífice recién elegido. Autorizado, el cardenal de marras palpa y sopesa falo y compañones, constata la conformidad, evitando con meridiano calculo infinitesimal el orificio nefando. Si todo está en orden y trinidad perfecta, el elegido representante de Dios en la tierra recibe la bendición aprobatoria del colegio cardenalicio de la iglesia católica. No hay motivo para segunda opinión.
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En resumen, quizá leyendas, quizá no, aunque mucha gente lo cree tal y como lo cuenta Gregorio.
Me he estado informando y leyendo cosillas (joder como pierdo el tiempo a veces), e incluso la Iglesia oficial, en su “Enciclopedia católica habla de que la silla famosa esta “era un antiguo mueble de baño de los que había tantos en Roma pero que el Papa la usó realmente para descansar y que la imaginación popular llevó a pensar que así se probaba el sexo del Papa, con el fin de evitar que, de ahí en adelante, una mujer alcanzara el Trono de San Pedro”.

En la Biblia, (Deuteronomio 23:1) se establece de manera definitiva: “No entrará a la congregación de Dios quien tenga magullados los testículos o amputado el miembro viril”. (también traducido como que serán excluidos de la congregación de Jehová “..el que fuere quebrado, ni el castrado” o “…el que tenga los testículos mutilados o el pene cortado no será admitido en la asamblea del Señor”. (me gustaría saber qué ponía de verdad en el idioma original….)
Y Bernardino Corio cuenta en La historia de Milán, 1510, el regio ceremonial del sanctum sanctorum al que fue sometido, en 1492, el rijoso pontífice Alejandro VI, el español Rodrigo Borja, que en Italia se puso Borgia. Corio dice: “Finalmente le tocaron los testículos y mostraron con los dedos que había un par; entonces le trajinaron el pene y dijeron que todo era conforme a la voluntad de Dios; acto seguido le echaron la bendición y le aspergiaron el agua bendita del sanctum sanctorum”.
Aunque no sé si está bien empleado el término “sanctum sanctorum” que en realidad hace referencia al sitio más íntimo o guardado de un templo (en varias religiones) e incluso se le ha llegado a atribuir el significado de “sexo” el general.
Otro día hablo de la Papisa, lo dejo así por ahora.

Publicado por

Pais Vasco - Juan

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Un comentario en “Tocándole los cojones al Papa”

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