Violencia machista: un hombre de 86 años asesina a su mujer atropellándola en Pollença (Mallorca)

Anteayer, día 9 de noviembre, una nueva víctima de la violencia machista que no conoce tampoco edades. Ella tenía 50 años y él tenía 86 años. Sucedió en  Pollença (Mallorca). Estaban en proceso de separación y parece ser que él acudió al domicilio a por parte de sus pertenencias. El hombre atropelló a la mujer con su vehículo delante de su hijo de 21 años, después de una discusión. Él mismo, con ayuda del hijo, la llevó al hospital pero no pudieron hacer nada por ella. La policía ha descartado el accidente y ha sido acusado de homicidio. Como en el 85% de los casos, en este tampoco existían denuncias previas de maltrato. Las peleas entre ambos y las agresiones mutuas eran muy habituales en los últimos años según puede leerse en algún diario digital.

Hablando de violencia de género, leía en “redfeminista” que José Amedo, condenado a 108 años de cárcel (pero que salió de ella en 9 años, sólo estuvo en la cárcel entre 1991 y 2000) por los asesinatos cometidos por su pertenencia a los GAL, fue detenido ayer por la noche en su domicilio de Pozuelo de Alarcón (Madrid) tras una denuncia por presuntos malos tratos hacia su pareja sentimental, según fuentes policiales. Estas mismas fuentes han precisado que tras tomarle declaración, se le ha puesto en libertad a la espera del siguiente trámite judicial. La denuncia por malos tratos fue presentada por la hija de la actual pareja del ex policía, no obstante, la presunta víctima de estos malos tratos se ha negado a declarar.

Con esta mujer mallorquina asesinada serían ya 71 las mujeres asesinadas en lo que va de año por sus compañeros o excompañeros incluidas ONCE que el Ministerio de Igualdad no cuenta por haber desaparecido o fallecido en 2009 aunque sus cuerpos se encontraron este año (3), porque otra ejercía la prostitución y no era pareja “oficial” (1), porque otra era la madre de la pareja a quien iba a matar en realidad (1), por estar en investigación (3), por ser turistas (1) o por no haberse determinado con fiabilidad que existía una relación sentimental más que de amistad simplemente (2)). Siguiendo la campaña UNA POR UNA esta entrada TRES POR UNA visibiliza una vez más a mujeres de los siglos anteriores al siglo XX, desconocidas por el público en general probablemente por su condición de mujer, pero tan importantes como cualquier premio nobel, varón, de las mismas épocas. No deben caer en el olvido tampoco. Esta vez una mujer innovadora donde las haya, científica en tiempos donde la ciencia estaba reservada a los hombres. (podéis ver otro listado en el siguiente enlace)

Sofia Vasilyevna Kovalevskaya (Rusia,1850-1891)

Una mujer innovadora de las ciencias.
En aquellos años, en Rusia, las mujeres no podían moverse libremente por el pais y el extranjero sin un permiso del padre o del marido. El padre se negó a que recibiera educación superior por lo que Sofía hizo un “matrimonio blanco”, es decir, se casó con un amigo, con el fin de poder acceder luego a la educación universitaria. (por otro lado, dicho matrimonio, durante 15 años también le trajo muchas tristezas y tensión, lo que hizo que su producción matemática disminuyera.
Ya desde muy pequeña empezó a interesarse por la ciencia y con 11 años su padre empapeló su habitación con los apuntes de un curso de Cálculo Diferencial e Integral por lo que pudo directamente admirar todo aquello que le contaba su tío, llegando a estudiar matemáticas por las noches puesto que su padre, viendo que dejaba el resto de materias por las matemáticas, le quitó esa asignatura (hasta que su profesor, Tyrtov, pudo convencer a los padres de que la permitieran volver a estudiar).
Como comentaba, Sofía no podía acceder a la enseñanza reglada universitaria ya que ésta estaba prohibida para las mujeres y no podía salir del hogar paterno sin autorización paterna. Para poder salir de Rusia se casó con Vladimir Kovalevski, paleontólogo, y pudo ir a estudiar a Heidelberg (como oyente puesto que sólo podía asistir a las clases si el profesor lo autorizara).
Con 21 años fue a Berlín para estudiar con Weierstrass que, al recibir la petición de Sofía, y pensando en sacársela de encima de una forma diplomática, le puso una serie de problemas que tenía preparados para sus alumnos más avanzados. Pero Sofía no tardó ni una semana en resolverlos todos y a partir de ese momento Weierstrass fue su mayor apoyo.
En esa etapa realizó tres trabajos de investigación: “Sobre la teoría de ecuaciones en derivadas parciales, Suplementos y observaciones a las investigaciones de Laplace sobre la forma de los anillos de Saturno y sobre la reducción de una determinada clase de integrales abelianas de tercer orden a las integrales elípticas”, consiguiendo finalmente el doctorado.
Doctora… pero mujer, lo que hacía imposible dar clases así que volvió a Rusia. Allí se presentó a una prueba pero fue rechazada. Ello, junto a la muerte de su padre la hizo apartarse de las matemáticas durante 6 años (en los que tuvo a su hija y se separó definitivamente de su marido).
Por fin, en 1882, volvió a la carga y realizó estudios sobre la refracción de la luz y con el apoyo de Mittag-Leffl er consiguió un puesto no remunerado en la universidad de Estocolmo; el único salario que recibía se lo pagaban sus alumnos mediante colecta. 7 años más tarde, en 1889, consiguió ser profesora de pleno derecho.
En Suecia, época muy fructífera, fue editora del Acta Matemática y consiguió el premio Bordin de la Academia de las Ciencias de Francia con su trabajo Mémoire sur un cas particulier du problème de le rotation d’un corps pesant autour d’un point fixe, où l’intégration s’effectue à l’aide des fonctions ultraelliptiques du temps. (como anécdota, señalar que ese premio era de 3.000 francos, pero se incrementó a 5.000 por la extraordinaria calidad del estudio). También ganó un premio de 1.500 coronas de la Academia Sueca de las Ciencias en 1889 y, por iniciativa de Chebychef, la Academia Imperial de las Ciencias cambió sus leyes para poder admitir a Sofía.
Precisamente cuando al fin podía a impartir clases con pleno derecho, una gripe derivó en neumonía y murió, con tan solo 41 años.
Me imagino lo que podrían haber avanzado las ciencias matemáticas si Sofía no hubiera muerto tan joven, en la plenitud de su carrera intelectual.
Hasta no hace mucho, algunos de los máximos logros de Sofía se atribuían a regalos de amor de su profesor…, y es que ser mujer e intelectual, matemática mucho más, no era nada fácil en esa época.
Para saber más sobre su vida, no dejes de visitar los tres artículos del blog “En Diálogo con la Ciencia” sobre ella Sofía Kovalevskaya I http://disintiendo.blogspot.com/2007/09/sofa-vasilievna-kovalevskaya.html ; Sofía Kovalevskaya II http://disintiendo.blogspot.com/2007/09/sofa-vasilievna-kovalevskaya-1850-1891.html y Sofía Kovalevskaya III http://disintiendo.blogspot.com/2007/09/sofa-vasilievna-kovalevskaya-1850-1891_12.html

SI ESTÁ SUFRIENDO VIOLENCIA DE GÉNERO O CONOCE ALGÚN CASO: el teléfono gratuito del Gobierno es el 016 (dicha llamada no queda reflejada en la factura telefónica). También la organización MalosTratos.org tiene un teléfono gratuito: 900 100 009

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Pais Vasco - Juan

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