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Tres mujeres asesinadas por violencia de género en España en las dos últimas semanas. (El Campello, Almería y Valencia) (Biografía: Erzsébet Báthory .- la mujer vampira)

La primera en realidad fue asesinada en pasado 14 de febrero pero hasta el pasado día 25 de mayo no se ha detenido a su novio, illness en Italia, que ha confesado el crimen. Ocurrió en El Campello (Alicante). Alicia Zambrana, tenía 58 años y había sido concejal de Lorca.

La segunda de ellas sucedió el día 14 de mayo en Valencia. José Montero, de 78 años, asfixió a su mujer, Gregoria León, de 74, que parece ser que tenía un cáncer terminal. posteriormente el hombre se suicidó. Todavía no aparece en las listas del Ministerio de Sanidad

La tercera ha ocurrido el pasado 31 de mayo, en Almería. María Muresano tenía 32 años y fue asesinada a puñaladas por su marido, de 34 años. Tenía dos hijos de 8 y 11 años y vivían en una zona marginal chabolista de la ciudad. Finalmente ha sido detenido el autor en en un hotel de valencia.

Por otro lado una de las muertes que estaba en investigación (en Chiclana (Cádiz), finalmente se ha demostrado que sí fue violencia de género y la asesinada en El Escorial (Madrid) ha pasado a ser sujeto de investigación por lo que desaparece de la lista del Ministerio momentáneamente. las dos últimas muertes todavía no salen en el listado del Ministerio, cuya última actualización fue el pasado día 26 de mayo.

Con estas 3 mujeres son ya 30 las asesinadas por sus compañeros o excompañeros en lo que va de año. Cinco de ellas no contabilizadas todavía por el Ministerio, dos por estar en investigación (El escorial (Madrid) y Sotogrande (Cádiz)), otra (Nijar-Almería), no contabilizada por el Ministerio por haber sido asesinada en 2013 aunque hasta este año no se detuvo al asesino, por tal motivo la visibilizo este año y dos más (las dos últimas de mayo), por no haber sido todavía acyualizada la página del Ministerio.
Las muertes han sido en: 7 en Andalucía (Cadiz (3*), Málaga, Córdoba y Almería (**)), 1 en Baleares (Mallorca), 1 en Canarias (Tenerife), 1 en Castilla y León (Valladolid), 6 en Cataluña (Barcelona (4) y Tarragona (2)), 3 en Com.Valenciana (Alicante(2) y Valencia (*)), 4 en Galicia (Lugo (2), A Coruña y Pontevedra), 5 en Madrid (*), 1 en el Pais Vasco (Bizkaia), y 1 en Melilla.

(*) Cada * implica un caso en investigación por Ministerio o no oficiales todavía por otras causas.

Siguiendo la campaña «UNA POR UNA» visibilizo una vez más a mujeres de los siglos anteriores al siglo XX, tan perdidas y olvidadas en la historia, una Historia que en su mayor parte está escrita por hombres e impregnada de patriarcalismo, misogomia y machismo generalizado durante tantos siglos…
Esta vez visibilizo una mujer del siglo XVI, «La condesa sangrienta», una mujer a la que se le acusa de ser la que más ha asesinado en la historia. Gracias al blog de “Historia en femenino», que contiene muchas biografías y que os recomiendo: http://historiaenfemenino.wordpress.com .

Erzsébet Báthory (Hungría; 1560 – Eslovaquia, 1614).

Ha pasado a la historia por haber sido acusada y condenada de ser responsable de una serie de crímenes motivados por su obsesión por la belleza que le han valido el sobrenombre de «la Condesa Sangrienta». Erzsébet tiene el récord Guinness de la mujer que más ha asesinado en la historia de la humanidad con 630 muertes, aunque según algunas opiniones, la mayor parte de los crímenes atribuidos a la condesa pudieron ser invenciones de sus enemigos en un contexto político muy complejo para buscar su perdición y muerte.
Uno de los personajes más siniestros y terribles de toda la historia de la humanidad. En menos de diez años, derramó más sangre y causó más sufrimiento a su alrededor que muchos de los grandes guerreros de los que fue coetánea. era parte de la nobleza húngara ya que su padre, György Báthory, se había casado con su prima Anna, hermana a su vez del rey de Polonia, Stefan Báthory. Eran, pues, una de las familias más poderosas de Europa en su época (y uno de los mayores catálogos de perversiones y enfermedades mentales que se conocen, en buena parte debido a su costumbre de arreglar matrimonios consanguíneos).
Recibió una educación excepcional: era capaz de hablar húngaro, latín y alemán, amén de poder escribirlos, en una época en que la mayoría de la nobleza -y no digamos ya el pueblo llano- era completamente analfabeta. Sabemos también que que a los cuatro o cinco años empezó a sufrir las crisis convulsivas y fuertes migrañas (quizá una forma de epilepsia) para las que, años más tarde, hallaría una horrible y sangrienta forma de calmar…..
A los once años Erzsébet fue prometida en matrimonio al conde Ferencz Nádasdy, mucho mayor que ella. Se casaron con 15 años ella, en 1575. Tras la marcha de Ferencz a la guerra, vivía enclaustrada en el castillo junto a su suegra, a la que no soportaba, y quien le negaba todos los caprichos, incluido peinarse y vestirse acorde con su rango (algo que hacía a escondidas diariamente)
En 1604, moría su marido en el campo de batalla y antes había muerto su suegra. La condesa, con 44 años, dará rienda suelta a un auténtico infierno:
Cada vez más obsesionada con el paso del tiempo y la pérdida de la belleza, empezó a buscar desesperadamente medios con los que prolongar su atractivo físico. Para ello pensó la terrible idea de utilizar la sangre de jóvenes vírgenes como tratamiento antiedad.
La leyenda nos dice que, un buen día, mientras una de sus doncellas la peinaba, le dio un tirón sin querer; enfurecida, Erzsébet abofeteó con saña a la pobre muchacha, haciéndola sangrar. La sangre habría salpicado las manos de la condesa quien, repentinamente, creyó ver que éstas se volvían más tersas. La infortunada sirvienta fue desangrada inmediatamente, iniciando así la larga serie de víctimas de Erzsébet. probablemente lo más probable es que se decidiese a cometer sus salvajes crímenes instigadas por una serie de personajes tan siniestros como ella, como Anna Darvulia, una vieja bruja que vivía en los bosques rodeada de gatosque le aconsejó utilizar la sangre de muchachas vírgenes para rejuvenecer su piel.
Al principio, las jóvenes eran directamente desangradas para que la condesa pudiese tomar sus particulares baños revitalizantes. Al poco, no obstante, Erzsébet fue refinando sus métodos y, al tiempo que se servía de su sangre, se divertía aplicando sofisticados sistemas de tortura a sus desgraciadas víctimas. La más conocida, por supuesto, fue la célebre doncella de hierro, un sarcófago tapizado de clavos afilados que perforaban los órganos vitales; sin embargo, esto proporcionaba una muerte relativamente rápida, con lo cual Erzsébet ideó mejores sistemas para alargar el sufrimiento de las chicas. El más temido y sádico, sin duda, era una jaula similar a una doncella de hierro, pero que permitía propinar latigazos a la víctima; esto, unido al tamaño del artefacto, que impedía estar ni sentado ni de pie, sino que obligaba a permanecer en cuclillas, lo convertía en un eficaz método, una vez elevado mediante poleas, para “ducharse” con la sangre que brotaba de las heridas de las jóvenes.
Se habla de torturas impensables: arrancar trozos de carne de una chica con los dientes, agujas debajo de las uñas, arrojar llaves al rojo vivo a las manos o coserles la boca para que no hablasen, untarlas con miel y atarlas a un árbol, dejándola como pasto para fieras o insectos, sacarlas desnudas al patio, en medio de la nieve, y arrojarlas cubo tras cubo de agua helada hasta que la pobre muchacha terminaba convertida en un trozo de hielo…..
Poco apoco la condesa empezó a tener cada vez más dificultades para encontrar chicas a las que llevarse con promesas. una de sus «asesoras» cayó en el error de aconsejarla que utilizara la sangre de muchachas de la baja nobleza local….eso fue el inicio de su final
El tema llegó hasta el mismísimo rey Matías II, quien en 1610 decidió tomar cartas en el asunto y envió a investigar a Csejthe a una delegación encabezada por György Thurzó, palatino de Hungría y primo de Erzsébet. Y la verdad es que no tuvieron demasiados problemas para encontrar elementos incriminatorios contra ella: desde diversas muchachas agonizantes y en distintos estados de desangrado, a cientos de cadáveres y elementos de tortura como látigos, potros y los anteriormente citados. Erzsébet y sus compinches fueron inmediatamente arrestados. Las asesoras y asesores fueron sometidos a juicio sumarísimo y condenados a la hoguera por asesinato, brujería y cooperación (antes de quemarlos vivos, les arrancaron los dedos con tenazas al rojo vivo “por haber derramado sangre de cristianos”). A Erzsébet, al ser de la alta nobleza, la ley impedía que fuese siquiera juzgada, así que hubo de ser el propio rey quien dictase la sentencia: la condesa fue sentenciada a ser emparedada viva en su habitación, dejando tan sólo un pequeño resquicio para pasar comida y agua. Erzsébet sobrevivió nada menos que cuatro años a su encierro, en la más absoluta oscuridad y convertida ya en una leyenda. El 21 de agosto de 1614, tras varios días en los que no había retirado la comida, la pared que la aislaba del mundo fue derribada y la encontraron muerta en el suelo.
Posteriormente se convertiría en inspiración, junto a su pariente lejano Vlad III Draculea, para que un escritor irlandés construyera la mejor novela de vampiros jamás escrita: “Drácula”. Podemos encontrar las huellas de Erzsébet y sus crímenes (37 probados, casi 650 intuidos) en cientos de libros, películas e incluso videojuegos, siendo los más notables el ya mencionado “Drácula” y, por supuesto, “Carmilla”, de Joseph Sheridan Le Fanu.

SI ESTÁ SUFRIENDO VIOLENCIA DE GÉNERO O CONOCE ALGÚN CASO: el teléfono gratuito del Gobierno es el 016 (dicha llamada no queda reflejada en la factura telefónica).

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