Mujer asesinada por su marido en Terrassa (Barcelona). La número 29 en lo que va de año.

La violencia machista vuelve a asesinar, esta vez en Terrassa. Ocurrió el pasado jueves, día 13 de mayo.
Driss E.B. de 40 años, apuñaló hasta matar a su mujer, Fatna Bourkiva, de 29 años, en la vivienda donde vivían con sus tres hijos menores y otros familiares del marido que podrían haber presenciado la macabra escena. El hombre ha sido detenido y parece ser que fue uno de los hijos quien avisó de los hechos a la policía catalana.
Con esta mujer asesinada serían ya 29 las mujeres asesinadas en lo que va de año por sus compañeros o excompañeros (incluidas TRES que el Ministerio de Igualdad no cuenta por haber desaparecido o fallecido en 2009 aunque su cuerpo se encontró este año y una más por ejercer la prostitución y no ser pareja oficial)). Siguiendo la campaña UNA POR UNA esta entrada TRES POR UNA visibiliza una vez más a mujeres de los siglos anteriores al siglo XX, desconocidas por el público en general probablemente por su condición de mujer, pero tan importantes como cualquier premio nobel, varón, de las mismas épocas. No deben caer en el olvido tampoco. Esta vez una de las mejores expresiones del movimiento romántico del siglo XIX. (Gracias al blog de “Mujeres para pensar”, que contiene muchas biografías y que os recomiendo.   http://mujeresparapensar.wordpress.com  ). (podéis ver otro listado en el siguiente enlace)

Gertrudis Gómez de Avellaneda (Puerto Príncipe (Cuba)1814 – 1873)

Es una de las precursoras del movimiento feminista en España. Recordada tanto por sus obras como por su trabajo como activista política.

Procedente de una familia de descendencia noble española (el padre era comandante de la marina española en Cuba)

A pesar de su madre, quien intentaba alejarla de la cultura para que fuera más sociable, se entretenía representando comedias, redactando cuentos, leyendo novelas, poesías y comedias. Apenas tenía amigos y a los pocos que tenía les adjudicaba papeles en sus obras, siendo ella siempre la protagonista. A los nueve años, murió su padre y su madre volvió a casarse con un oficial español en Cuba. Su familia la había prometió en matrimonio a un pariente lejano, pero a los catorce años se negó a casarse, por lo que perdió la herencia de su abuelo y creó un conflicto en la familia difícil de superar.

A los 22 años, la familia regresó a España y se instalaron en La Coruña, un lugar demasiado conservador para su gusto. Pronto ella y su hermano dejaron la familia y se establecieron en Cádiz y luego en Sevilla. Cuando llegó a España, “la Avellaneda” ya era reconocida como una escritora de talento. En 1839 publicó sus versos bajo el seudónimo de La Peregrina en periódicos y revistas de Sevilla y, más tarde, en algunos de Cádiz. En junio de 1840 estrenó su primera obra dramática Leoncia, que recibió una acogida favorable. Cuando comenzó su nueva novela, Sab, las suscripciones por adelantado pagaron la publicación y pronto se volvió famosa en el mundo latino. Esta controvertida primera novela, Sab, publicada en 1841, ha sido comparada con La cabaña del tío Tom, ambas una protesta literaria a la esclavitud. Sab fue prohibida en Cuba por su visión poco convencional de la sociedad y sus problemas. Su contenido abolicionista y su crítica al matrimonio fueron considerados subversivos. Otras de sus obras también se consideraban escandalosas por los temas recurrentes de amor interracial y divisiones sociales. El paralelismo entre la condición del negro y la de la mujer se dio en el trabajo de varias escritoras de la época. Lo que se llamó en literatura negrismo: la postura y descripción favorable con los personajes negros en sus narrativas.

A partir de 1840 se instaló en Madrid y comenzó un periodo de fecunda actividad literaria: Poesías (1841), Dos mujeres (1842-1843), Espatolino (1844), Guatimozín (1845) y se relacionó con los grandes escritores e intelectuales de la época, que se convertieron en sus protectores y amigos.

En España tuvo varios amoríos con escritores conocidos asociados al romanticismo, incluido su primer amante, Ignacio de Cepeda, central en muchos de sus escritos y unas cuarenta cartas de amor, que su esposa publicó luego de su muerte. Algunas de las razones que dio Cepeda por no haberse casado con ella fueron que “no era rica suficiente, que no era femenina suficiente, más verbal de lo que debería ser y que era demasiado agresiva para una mujer del siglo XIX”.

Al terminarse la relación, Gertrudis fue a Cádiz donde conoció a Gabriel García Tassara con quien tuvo una hija sin casarse. Tassara la dejó y se negó a darle su nombre a la niña, quien murió varios meses más tarde y dejó a la Avellaneda destrozada en el mejor momento de su carrera.

Al poco tiempo, Gertrudis se casó con un hombre más joven que ella y rico, Pedro Sabater, que también escribía pero una grave enfermedad le mató al poco de su boda. Tras ese nuevo golpe, Gertrudis ingresó en un convento donde escribió la obra Egilona. Una vez recuperada, regresó a Madrid y continuó escribiendo y publicando innumerables obras de teatro, novelas y poesía.

En1863, intentó ingresar en la Real Academia cuando quedó vacante el lugar de un amigo querido. Aunque era admirada por su trabajo literario, siendo mujer no se esperaba que escribiera profesionalmente y se le negó la entrada a la Academia de Letras, por el solo hecho de ser mujer.

Volvió a casarse en 1855 con el coronel Domingo Verdugo y Massieu y se mudaron de Madrid a Cuba, donde ambos habían nacido. Cuando regresó a Cuba fue agasajada con conciertos y fiestas. Al poco tiempo de llegar, Verdugo enfermó y murió en 1863, lo que dejó a la Avellaneda una vez más en profunda aflicción. Allí Gertrudis continuó con sus trabajos literarios. Dirigió en 1860 la revista para la mujer El Álbum Cubano y publicó sus leyendas La montaña maldita, La dama de Amboto y La flor del ángel, y sus discutidos artículos sobre La mujer.

En 1864 regresó a España para dedicarse, casi exclusivamente a la corrección de sus obras para preparar una edición completa, Obras literarias, dramáticas y poéticas (1869-1871). Gertrudis Gomez de Avellaneda murió debido a su diabetes y por la profunda pena por la muerte de su hermano.

Escribió sobre temas que muchos no se atrevían a discutir en público. Sus obras más famosas incluyen más de veinte obras de teatro, novelas y poemas. La Avellaneda era elogiada o criticada por su obra, pero inspiró a hombres y mujeres con sus historias de amor, feminismo y un mundo diferente. Su obra está influenciada por importantes poetas franceses, ingleses, españoles y latinoamericanos. Sus poemas reflejan su experiencia de vida, con una actitud rebelde e independiente en una sociedad masculina, abordando temas de soledad y exilio de Cuba, melancolía y depresión por sus decepciones amorosas. Su poesía aborda los temas de Cuba, el amor y el erotismo, la poesía, los conceptos neoclásicos, hace referencias históricas, habla de religión, hace introspección filosófica, así como también toca lo personal y lo público.

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Pais Vasco - Juan

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