Los cuernos que yo pongo – primera y segunda fase

En el cuarto capítulo de este trabajo de Lom (psicólogo) nos quedábamos en las fases de los llamados “Pactos para la infidelidad de la pareja” y se definían 5 fases: 1ª: la callada por respuesta, 2ª: yo lo necesito así que tu verás, 3ª; Cuando el pacto es deseo especial de uno de los miembros, 4ª : tu pecas y yo peco que da gusto, 5ª:. Mas allá del pacto o cuando la pareja se quiere hacer liberal y común.

En este 5º capítulo o entrada vamos a analizar hoy las dos primeras fases. Podéis ver el resto en estos enlaces:
—Introducción-1: Introduciendo el tema
—Introducción-2: Continuando la introducción
—Segunda parte. “Hagamos un sexpacto, cariño
—Segunda parte-2. Pactos sexuales dentro de la pareja

Podemos considerar que estos pactos de permiso sexual son en realidad maneras de llegar a satisfacerse con el aval de la pareja cuando no un modo de “poner los cuernos” con patente de corso. Una manera de responder al deseo propio (y el ajeno) de forma que la culpabilidad se vaya evitando poco a poco o por fases y que se aplique la máxima de que el que esté libre de pecado, tire la primera piedra. Siendo las tres primeras fases una forma de progreso “cornamental” no compartido donde la necesidad de poner los cuernos al otro es mas importante que el hecho de compartir en pareja un placer secreto. O dicho de otra manera, que lo importante es que consigo lo que realmente quiero yo y no me importa qué quiere la pareja a cambio. Así, uno ejerce y asume que a cambio el otro deba ejercer mientras que el otro asume que hay que ejercer quiera o no pues el otro ya lo ejerce.
Las dos últimas fases son un consentimiento claro o como se suele decir, ser cornudo consentido real, y se acercan más a que ambos asumen el juego porque a ambos les va el rollo tanto individual como compartido ya que en estas fases se tiende a ello. Veamos las primeras:

PRIMERA FASE.  LA CALLADA POR RESPUESTA

(O la infidelidad sin pacto ni acuerdo previo).

Es lo normal en la gran mayoría de los casos. Veamos, en principio prácticamente todas las parejas “convencionales” tenemos morbos o fantasías al respecto. Tenemos deseos, fantasías y morbos más o menos escondidos o que han podido llevarse a la práctica incluso en alguna ocasión dentro de los juegos de pareja. Se ha podido hablar o usar como fantasía en el acto sexual de pareja, se ha podido “morbosear” entre ambos o puede ser el morbo placentero de al menos uno de los miembros cuando están eróticamente actuando. Independientemente de que al otro le exciten esas fantasías de sexo con otros, que puede que no. Por otro lado, la fidelidad es algo que falla mucho en nosotros/as pero el primer pacto tácito y no hablado suele ser “no saber”. El no saber es eso de “ojos que no ven corazón que no siente”.

Una pareja convencional pide a su pareja fidelidad y prefiere no saber o no preguntar por si acaso. Otras veces un miembro le dice al otro que se lo diga si lo hace pero generalmente eso es una falsa sinceridad puesto que ninguno de los dos miembros está realmente preparado para escuchar algo así. Se dice, pero realmente se prefiere no saber, y no se cuenta por si acaso. Es mas, decirlo puede ser un “sincericidio” que lleve a problemas irresolubles, pérdida de confianza y celos que acaben con la pareja por lo que la mayoría no lo harán y punto. Si le soy infiel aunque sea circunstancialmente me callo pues saberlo sería peor para el otro miembro. Es una farsa que se hace por evitar un mal mayor. Puede darse el caso frecuente de que un miembro realmente dude del otro. Los celos y su frecuencia lo confirman pero si no se le pilla, todo queda en ese recelo durante años y santas pascuas…

En la noche, podemos ver a mujeres provocando o seduciendo, alimentadas del morbo del deseo prohibido y el poder de la conquista y a hombres depredadores en busca de “hembra” aunque la mayoría de las veces no pasen de ese juego de cortejo y deseo insatisfecho (y que son personas que en su pareja nada de eso se habla ni se dice) y no deja de ser con frecuencia un escape emocional cuando no estás de juerga con tu pareja. Una infidelidad en estas parejas puede ser la ruptura sin más pero ambos pueden estar jugando en los limites cuando salen por la noche. Es la mayoría. Todo marcha bien si los celos no surgen en exceso y pueden vivir juntos así con sus deseos prohibidos que nunca llegan a hacer y sus fantasías ocultas… Una formula vieja que ahora se usa poco ya, es ir de putas o gigolos.. Suele darse en la mediana edad con más frecuencia y es una forma de dejar claro que es solo sexo y asimismo de saber que no pasa nada. Pagas, lo haces y se acaba. Algunos pueden acabar cayendo en esas prácticas sin remedio. En el caso de la mujer, por educación recibida, se da menos y a veces se contentan con el placer de sentir que las desean o que fulanito le tiene unas ganas que no puede aguantar pero no llegan a mas que una conversación cómplice entre amigas. Actualmente tenemos el ciber sexo como una práctica de desfogue distinta, controlada en general, oculta a la pareja con facilidad y más fácil de ejercer que ligar de noche y debemos incluir la pornografia de todo tipo en este carro.
Así las cosas, en esta fase no hay pacto real salvo en “déjame con mis cosas” o “no hagas algo que se vea” o “¡que peligro tienes cuando sales!” o un sincero “se que me pondrías los cuernos si pudieras” pero lo incluyo en una primera fase porque de alguna manera un miembro de la pareja (generalmente la chica en esta sociedad pero también afecta al chico ya que poco a poco las cosas van cambiando, la liberación de la mujer, su emancipación, el poder sexual que se otorga en la sociedad a la mujer, su mayor facilidad para expresar lo erótico establecido etc..) asume que su parte contraria desea “vicio” o “no le valgo yo sola” o “ si puede se va con cualquiera” y “sabe” que puede que sea “cornuda” o “cornudo” pero prefiere no confirmar o averiguar nada.

Digamos que acepta que su pareja es así.. mientras no le deje por una pelandrusca… o por uno de cuadraditos en el pecho o anden hablando por ahí de su persona a sus espaldas con risitas… Asi son la mayoría de las infidelidades que se dan entre personas convencionales y la mayoría de los amantes que pululan por ahi. Líos aceptados como establishment social, ocultos, mirando hacia otro lado, generadores de conflictos y rupturas repentinas de pareja (que esto es un pueblo que todo se llega a saber… se dice) . Pero bueno si las aguas no van a mayores, se capea el asunto, se aguanta al miembro promiscuo y se le permite sin permitirle, mediante el silencio o yo no se o no me entero…

Me viene a paso el chiste ese de la señora que esta cenando con su marido y ve en una mesa cercana a un amigo de su marido con una chica atractiva que no es su mujer y le pregunta a su marido ¿Quién es esa chica que esta con tu amigo? Es su amante contesta, tranquilamente.. La señora comienza a despotricar de cómo puede hacerle eso a su mujer y mientras en eso está se acerca una rubia despampanante a la mesa y le besa pasionalmente al marido mientras le dice “te espero como siempre, querido”. La señora ofendidísima le esputa al marido que cómo es que tiene una querida y que no se puede consentir y que va tomar cartas en el asunto y va a pedir el divorcio. El marido sin inmutarse le dice que ella verá pero que el abrigo que lleva, las joyas que luce, la posición que tiene, su casa, su gimnasio elegante, su club de alta alcurnia son cosas privadas y vicios que tiene ella, la consideración social, y muchas otras mas.. las perdería… La señora se calla y sigue comiendo. Al rato comenta.. “Cariño, nuestra querida es mucho mas guapa y elegante que la de tu amigo ¿verdad?..”. Así son las cosas a veces.. si no puedes ganar a tu enemigo únete a él.

SEGUNDA FASE: “YO LO NECESITO, ASÍ QUE…TÚ VERÁS”

O cuando el pacto se hace por la necesidad de uno o una.


La pareja convencional que se dice permitir ciertas licencias no siempre se las han planteado desde la igualdad y desde un deseo o una necesidad común de ambos. Muchas veces es debido a que uno de los miembros acaba presionando al otro para llegar a esas licencias. Bien sea por su insistencia o porque el otro miembro ve el peligro constante en su comportamiento. Cuando una pareja se plantea un pacto así es porque alguno de sus miembros tiene una “necesidad” que quiere satisfacer o quiere buscar la manera de satisfacerla (o que ya la ejerce y quiere buscar una formula que justifique el engaño).
A veces la manera de llegar a un pacto es fruto de conversaciones reflexivas entre la pareja, intimas y sinceras sobre el deseo y el morbo. Pero la mayoría de las veces se llega bien sea por que uno de los miembros ve el riesgo real de infidelidad en su parte contraria y ante la imposibilidad de quitar esa tendencia de su pareja, decide llegar a un pacto para asegurar el amor o mantener la pareja. No es su predilección pero lo acepta como “mal menor”. Busca salvar las naves… asegurar que si se enrolla por ahí no se acabe la pareja o dicho de otra manera, que sea algo que sea solo sexo y se evite el flipe, el enamoramiento o el amante.

Es frecuente que ese miembro de la pareja asuma hechos reiterativos de comportamiento poco fiel de su pareja para salvar su unión al presentir la tendencia a la “promiscuidad” de su contraria pero que realmente preferiría no tener que hacer o pactar nada. La mayoría de las veces eso acaba mal. Ya que el promiscuo o promiscua aprovecha el pacto para justificarse en todo lo que le plazca (tanto en lo ya hecho como lo que quiera hacer) y acaba no controlando la situación. “pero si quedamos que tu me dejabas”… dirá si se enteran el otro u otra de algo.

Estos pactos tácitos no reflejan nada de “liberación” en la pareja sino muchas veces al contrario. Es decir existe conflicto de pareja o de una de las personas de la misma y una insatisfacción que puede ser psicológica o de vacío de vida que se refleja en el deseo de conquista o de seducción.. También puede ser reflejo de que realmente la pareja está funcionando (se quieren) dentro de un orden pero no hay verdadera profundidad o comunión y las preferencias de cada cual son propias buscando “libertad” mal entendida o independencia de vida propia fuera de la pareja en el límite de lo comúnmente aceptable por la mayoría. Quiere experiencias que no tiene en pareja o satisfacer fantasías y deseos morbosos o de autoestima en ese campo.

Es común que los celos campeen a sus anchas o que incluso precisamente el miembro que promueve esa “libertad” sea más celoso y se mosquee ante la actuación permisiva de su parte contraria cuando vea que puede ejercer el trato y busque un control celotípico de lo que hace; que no sabes muy bien si es celos de que lo haga o de que haga mas que él o ella o que sea tanto como considera que es él o ella.

Lo habitual en estos casos es que uno de los miembros acabe con amantes mas que con sexo esporádico al igual que las parejas que ni lo hablan como en el caso primero. O que sus conductas cada vez sean más promiscuas con actos cada vez mas fuertes y sexuales con otros.… y que les lleve en el mejor de los casos a un acuerdo mas definido y controlado mediante normas o condiciones mas concretas. Cuando no a que uno se cierre en banda y se niegue a seguir con ello lo que abre otra crisis…

Mañana o pasado…más, Quedan 3 entradas

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