Democracia no es sinónimo de muerte

Está claro que últimamente hay que irse lejos para ver que hay personas muy enteras y democráticas y que piensan muy distinto a como lo pintan los jueces políticos españoles…

César Arrondo * Universidad de La Plata (Argentina)

Cuando analizamos las virtudes de la democracia, casi siempre destacamos de este sistema político: la posibilidad de disentir, la de poder publicar las opiniones sin censura, la alternancia política en el poder, el respeto a los derechos humanos, el respeto de las mayorías a las minorías, la igualdad de género y racial, la libertad de credo y su tajante oposición a la violencia, a tortura y a la muerte como método político.

Euskalherria es una realidad, la de un pueblo, del cual según afirman los investigadores, está sobre los Pirineos, desde hace unos 7.000 años, viviendo de acuerdo a sus características étnicas y culturales, hundiendo sus raíces en la prehistoria de Europa, bajo el designio de su propio idioma, el Euskera, el cual se transforma en testigo irrebatible de la presencia de la nación vasca a ambos lados de los Pirineos.

Siguiendo esta línea de razonamiento, toda nación tiene derecho a la autodeterminación, y la historia contemporánea nos muestra como naciones de Europa, América y África, han logrado a partir de luchar cristalizar sus objetivos nacionales.

Hoy la nación vasca está en movimiento, su entramado social reclama vivir bajo sus postulados nacionales, en paz y democracia, distante de la violencia, la tortura y la opresión. El único camino es el diálogo, la negociación, donde se reconozca que existe un conflicto de naturaleza política, cuya única solución posible es política.

Los grandes hombres de la historia han sabido mirar lejos, buscando los tan necesarios consensos, escuchando todas las opiniones, alejados de los métodos de opresión. Estos estadistas han sabido también producir los gestos necesarios para llegar a puntos de encuentro.

En estos días, Euskalherria ha sido agraviada, ya sea en sus instituciones, al inculpar el lehendakari Ibarretxe, acusándolo de favorecer el diálogo democrático, como así también a Iñaki de Juana, un preso vasco, al cual se le han sumado años de cárcel por expresar sus ideas en la prensa. Ibarretxe ha sido apoyado por instituciones y colectivos, como así también por el pueblo vasco que ganó la calle. Mientras que Inaki de Juana, a pesar de las innumerables peticiones, sigue preso por los caprichos de una retrógrada Audiencia Nacional.

Si la paz es producto de la igualdad entre los hombres, si la democracia es el sistema que garantiza las más diversas opiniones, la libertad y la vida, esperamos que el Estado español sea consecuente con estos principios, desalentando persecuciones por favorecer el diálogo, y no permitiendo que el conflicto vasco se cobre una vida más.

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Pais Vasco - Juan

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