Exámenes de virginidad”, la última arma del ejército egipcio.

(extraido de Amnistia Internacional y Diagram, Consultores para el Tercer Sector)

Salwa El-Hosseiny se había unido a los manifestantes en la Plaza Tahrir de la capital de Egipto el día 9 de marzo cuando un oficial de seguridad vestido de civil la tomó por la fuerza y la entregó a miembros del ejército que se encontraban frente a un museo cercano. Salwa, de 20 años de edad, relató a Amnistía Internacional que, tras ser detenida, golpeada, torturada con choques eléctricos y acosada verbalmente, la enviaron, junto con otras 20 mujeres detenidas a una prisión militar en las afueras de El Cairo, en Heikstep. Allí, el ejército, que gobierna Egipto desde la renuncia del presidente Hosni Mubarak el 11 de febrero, desveló su última arma para reprimir el disenso: la humillación sexual:
La obligaron, junto con las demás mujeres, a quitarse toda la ropa para ser registrada por una guardia de la prisión, en una habitación con las puertas abiertas y una ventana. Durante el registro sin ropa, Salwa Hosseini afirma que unos soldados se asomaron a la habitación y tomaron fotografías de las mujeres desnudas. Después, un hombre que decia ser médico, con bata blanca, sometió a “pruebas de virginidad” a las mujeres que no estaban casadas, amenzándolas con que, “las que no sean vírgenes”, serían acusadas de prostitución.
Las 17 mujeres recluidas en la prisión militar comparecieron ante un tribunal militar el 11 de marzo y quedaron en libertad el 13 de marzo. Varias fueron condenadas a penas condicionales de un año de prisión por mala conducta, destrucción de propiedad pública, obstrucción del tráfico y portación de armas.
Salwa Hosseini fue declarada culpable de conducta desordenada, destrucción de propiedad privada y pública, obstrucción del tráfico y tenencia de armas.

Según la información recibida por Amnistía Internacional, una mujer que había dicho ser virgen, pero cuya prueba supuestamente demostró lo contrario, fue golpeada y sometida a descargas eléctricas.
Otra de las detenidas, soltera de 29 años, relató que “La guardia de la prisión nos desnudó y nos golpeaba con mangueras”, “Fui examinada por un hombre que usaba una túnica blanca y por una guardia mujer de la prisión”
Ese día más de 170 manifestantes, incluyendo 18 mujeres, fueron arrestados en una violenta represión y llevados a un anexo del Museo Egipcio. Los manifestantes afirman haber sido golpeados y torturados por oficiales del ejército en el museo antes de ser liberados o transferidos a una prisión militar, donde fueron víctimas de más torturas y humillaciones.
“La tortura en sí ya es una de las peores violaciones a los derechos humanos y a la santidad del cuerpo humano, pero los incidentes reportados son además una clara violación de las convenciones nacionales e internacionales que regulan la profesión médica, así como un
rompimiento de la ética médica”, señala la declaración.
Amal Abdel Hadi, jefa de la Nueva Fundación de Mujeres, dijo que la policía y las fuerzas de seguridad egipcias tenían una larga historia de maltrato físico e intimidación a detenidos. “Es la primera vez que oímos de exámenes forzados de virginidad, pero humillar a las mujeres violentando su cuerpo es una vieja práctica”, dijo a IPS. “No es inusual que la policía o los oficiales de seguridad detengan a una mujer y la obliguen a desnudarse porque su esposo ha sido atrapado robando o es sospechoso de terrorismo”,añadió.
Las manifestantes mujeres detenidas el 9 de este mes dijeron que los soldados les ataron las manos y les vendaron los ojos para golpearlas y herirlas con choques eléctricos. Al menos seis fueron obligadas a someterse al examen, en el que un médico del ejército les inspeccionaba la vagina para constatar que estuviera intacto su himen.
“Obligar a las mujeres a desnudarse y someterlas a exámenes de virginidad es muy insultante, y el impacto de esta acción puede ser profundo”, señaló la psicóloga Mona Hamed, del Centro El-Nadim para la Rehabilitación de Víctimas de la Violencia.
En la conservadora sociedad egipcia, se espera que las jóvenes mantengan su virginidad hasta el matrimonio. El estigma social que sufren aquellas que se desnudan en público o tienen sexo prematrimonial muchas veces las lleva al suicidio, o es motivo suficiente para ser víctimas de un “asesinato de honor” por parte de su propia familia.
Hamed, quien entrevistó a varios manifestantes detenidos el 9 de este mes, dijo que las mujeres con las que habló le contaron que los médicos del ejército permitieron que soldados las observaran y les sacaran fotografías mientras eran examinadas. Temen que su reputación
sea destruida si las fotos son difundidas.
La tortura y la humillación que sufrieron estas mujeres fueron un “fuerte mensaje” a la comunidad de que el disenso no sería tolerado, concluyó Hamed. “Un padre puede aceptar que su hija asista a una protesta, incluso bajo riesgo de resultar herida, pero nunca aceptaría que fuera si hay riesgo de que sea acosada sexualmente, violada o humillada”, explicó. (IPS)
Amnistía Internacional ha pedido a las autoridades de Egipto que investiguen las graves denuncias de tortura –incluida la realización forzosa de “pruebas de virginidad”– infligidas por el ejército a manifestantes detenidas en la plaza de Tahrir este mismo mes.

“El obligar a las mujeres a someterse a ‘pruebas de virginidad’ es absolutamente inaceptable. Su finalidad es degradar a las mujeres por el hecho de ser mujeres”, ha manifestado Amnistía Internacional. “Todos los miembros de la profesión médica deben negarse a participar en estas supuestas ‘pruebas’.”

También a la periodista Rasha Azeb la detuvieron en la plaza de Tahrir y, según ha dicho a Amnistía Internacional, la esposaron, golpearon e insultaron. Rasha Azeb vio y oyó cómo torturaban con descargas eléctricas a las otras detenidas mientras estuvieron recluidas en el museo. Ella quedó en libertad varias horas después, junto con otros cuatro hombres que también eran periodistas, pero las otras 17 mujeres fueron trasladadas a la prisión militar de Heikstep.

Amnistía Internacional se opone a que se juzgue a civiles ante tribunales militares en Egipto, ya que estos tribunales tienen un historial de juicios injustos, y en ellos se restringe severamente el derecho de apelación.
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Pais Vasco - Juan

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