Yo soy yo, y mis cibercunstancias

Como algunas otras veces, os pongo reflexiones de esas que salen mientras piensas (de verdad) cuando estás ante un teclado negro y frio, ante una pantalla que no miras, o ante una persona en un chat…que a veces es lo mismo pero otras veces es algo más que genial.
Este ensayo está escrito por otro habitual psicólogo de este blog: Lom. Espero que os guste y comentéis lo que os plazca:

Estos últimos tiempos podemos encontrar con demasiada frecuencia para lo que algunos desearían, nuevas maneras de establecer relaciones que no son habituales a lo que hemos vivido y que se apoyan en unos nuevos medios de comunicación que modifican sustancialmente no sólo la manera de comunicarse en si mismo sino el ámbito material y real y el entorno donde se produce. Hablamos lógicamente de lo virtual, de los espacios cibernéticos (fíjense que hasta ya suena la palabra a vieja y no hace nada que apareció)….. los nuevos mundos de Yupi donde los ciber friáis navegan y viven “realmente”….

¿se puede afirmar que esta forma de relación es mejor o peor que las que había antes?. No. Lo que pasa es que los nuevos medios que emergen no se saben auto-controlar aun y las noticias sobre ello suelen ser mas “vistosas” para quien escucha que los chismes de siempre. Además estos medios multiplican por miles las opciones posibles de contacto y relación y reducen por miles igualmente los supuestos límites de cada uno hasta el punto de que se difuminen de tal manera las barreras entre lo real e irreal y lo material y lo inmaterial que resulta imposible acotar lo que es o no es cuando te lo cuentan.

El hecho de que sean nuevas maneras de contactar y crear relación no significa que sean malas o buenas en si mismo pero si es cierto que la tendencia de la inercia de la mayoría de la personas suele ser mostrarse desconfiado o receloso a las mismas (en general se suele mirar mal lo nuevo…“mas vale malo conocido que bueno por conocer”….. esto de los refranes…).

Pero no. No se puede juzgar de esa manera sin mas, una mirada basada muchas veces en el simple desconocimiento del medio en sí. De hecho, hemos de entender que ésta es una actitud de defensa ante lo desconocido y ante lo escasamente manejado lícita y entendible pues es lo que no se “controla”, lo que no se sabe hasta donde llega, lo que no se ve…..
Pero no nos engañemos Con ello quiero expresar también que las nuevas maneras de comunicarse, por el hecho de que sean nuevas, innovadoras o “a la última” no son en si mismas más fáciles que las habituales de antes (como de primeras puede parecer debido a la facilidad de los medios de comunicación empleados y su tecnología como si fuese solo darle a una tecla y ya está) ni tampoco necesariamente mas eficaces… pero tampoco al contrario. Cualquier modo de establecer relaciones….hummm, sigue siendo complicado mas si se trata de sentimientos fuertes como el amor y la amistad íntima….

Entiendo que como ante cualquier otra relación, se debe tener una actitud critica y equidistante que nos permita ser objetivos mas allá de nuestros propios rollos, necesidades y comidas de coco particulares. Y eso no es fácil ni con unas, ni con otras…. Ni como parte interviniente ni como observador, con ordenador en un ciber-café o en la esquina de tu cuarto… o sin él, en una cafetería o disco-bar, Pub o similar con la parte contraria del contacto delante mismo de tí..

¿Por que? Sencillo. La misma “persona” es la que establece una relación “normal” y convencional (o real en tanto que tiene ,la materialidad del otro ser delante) que la que establece una virtual o a distancia de ciber-bits. Y digo que es la misma “persona” con sus traumas, rollos y necesidades no comprendidas .Y puede que esto no te guste aceptar si te lo aplicas a ti mismo pero así es. Quien ha avanzado es el medio de contacto, el sistema de contacto, el complejo mundo de comunicación, y no la persona.. Por eso, el que te manejes genial en esos nuevos mundos de chateo y comunidades virtuales no significa que lo hagas realmente sin tu “pedrada” personal. Digamos que tu alter-ego virtual tiene los mismo complejos, problemas miserias, necesidades y cuelgues que tu mismo y eso no tiene vuelta de hoja. Avanza el medio pero no la cordura y consciencia del quien lo utiliza y precisamente por eso es que vemos al medio peligroso. Es como estar acostumbrado a ir en bici bien por la carreterita de siempre y de repente te plantan un cochazo deportivo para que circules sin mas por la misma carreterita en toda su potencia… podrás estar genial dentro del cochazo, sentirte poderoso, pensar que la carretera es tuya, poner mil caras de velocidad, babear de gusto apretando el acelerador y sentir pasar en un suspiro los árboles, casas, y objetos cortando el viento…. Pero… el que va dentro, es el mismo que el que iba en la bici, no ha cambiado no ha aprendido, no ha asimilado la maquina y la herida de la rodilla de la ultima vez que te caíste de la bici no será la que puedas ver cuando te caigas con tu nuevo cochazo…

Igualmente el que afirmes que tú ya entiendes lo que pasa, no significa que lo entiendas ni que otra u otras personas no entiendan lo que haces que sea cierto que sea así.. Desgraciadamente normalmente pasa mas veces al revés, no vemos precisamente no que no nos interesa ver e interpretamos las cosas subjetivamente, generalmente para confirmar nuestras ideas sobre algo o nuestras creencias sean estas buenas o casposas.

Ya sabemos que el corazón tiene razones que no entiende el cerebro y que pese a que cada cual pretendemos ser conscientes y objetivos con las razones y motivos por los que hacemos o dejamos de hacer algo, no solemos conseguirlo ya que ¿quien mejor que uno mismo para engañarse? Sin embargo no debemos olvidar que nuestros argumentos, lo que nos decimos a nosotros mismos para hacer o no hacer algo no siempre son reales y más bien suelen ser argumentos para confirmar nuestras propias ideas o para justificar nuestros actos y escapar de sentimientos de inseguridad o de nuestras contradicciones que no queremos reconocer.. Por eso precisamente, porque es difícil no engañarse y conocerse, porque a veces somos demasiado arrogantes o condescendientes y por puto orgullo nos negamos a aceptar otras ideas opiniones o maneras de ver…. es por lo que valoro mas intentar dudar de mi mismo cuando me siento en certezas. Pero es que si ya esto es difícil de conseguir, ahora tenemos otro “cerebro” o cibercerebro engañador lleno de otros “cerebros” con los mismos problemas que el tuyo y a los que solo conoces por este medio plano de la pantalla. Y además, esa pantalla al mundo ciber es a su vez una máscara, un disfraz y un escudo detrás del cual es tan fácil esconderse o sentir que nos protege…nos protege.. ¿pero realmente nos protege?
Me temo que no.
Lom


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Pais Vasco - Juan

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