MUJERES INFIELES

Gracias a TERE y su Blog he accedido a este prólogo que me ha parecido muy interesante. Está escrito por la muy buena escritora (y psicóloga) Rosa Montero. El libro es una recopialción de cuentos que se titula “La cita y otros cuentos de mujeres infieles”(cuentos de varios autores aunque en alguna web ponen como autora a Rosa Montero, creo que es de 2004) . Tiene cuentos de Las mil y una noches, Bioy Casares, Julio Cortázar, Chaucer, Petronio, Fumiko Hayashi y Scott Fitzgerald.

Prólogo resumido (el prólogo completo en la web de Tere que para eso ha sido mi inspiración):

El mito masculino de la mujer infiel: A finales de 1999, una empresa de cosméticos italiana mandó hacer una encuesta sobre las consecuencias físicas y psíquicas del adulterio, y el trabajo arrojó unos resultados espectaculares. Al parecer, las mujeres rejuvenecen con la infidelidad; el 47% se preocupa más de su aspecto tras echarse un amante; el 28%, adelgaza y recupera la línea; el 24% asegura que su piel se vuelve más tersa y luminosa, y el 52% sostiene que la traición les da más equilibrio psicológico. Además, el 26% confiesa que no tiene ningún sentimiento de culpa: de todos los apartados relacionados con el remordimiento, este es el que obtiene el porcentaje más alto. En el caso de los hombres, sin embargo, sucede casi lo contrario. Por ejemplo, el 32% de los varones se siente muy culpable tras el adulterio; también el 32% se ven con más arrugas, y el 24%, más barrigones. Se diría que a los señores les sienta fatal echar una cana al aire, mientras que a las mujeres nos pone estupendísimas.
Esta increíble encuesta parece dar la razón a uno de los terrores ancestrales del varón, a ese mito masculino tan elemental y tan profundo de la mujer infiel, esto es, de la hembra despiadada, devoradora de hombres, insaciable; de la compañera mentirosa que en realidad no depende tanto de él como él se siente depender de ella. Sea como fuere, este pánico oscuro ha sido la base de unos usos sociales ciertamente atroces como el harem y los velos o como la ablación y la infibulación, consistentes en rebanar el clítoris a las hembras y, en ocasiones, coserles los labios de la vulva. Dos millones de niñas son todavía mutiladas en el mundo cada año. La literatura universal está llena de relatos de mujeres infieles. Puesto que la literatura ha sido hasta hace muy poco un espacio para hombres -como todo en el mundo, desde luego-, en la inmensa mayoría de los casos la infidelidad de la mujer está contada desde el miedo y el mito masculino.

Un ejemplo perfecto de esa mirada extremadamente sexista es la “Historia del rey Schahriar y su hermano Schahseman”, un cuento perteneciente a Las mil y una noches y recogido en este volumen”. Para no alargar esta entrada…tamto el rey como su hermano matan a sua respectivas esposas y amantes y un día los dos viudos escondidos venuna hermosa doncella que sale de un cofre de un genio y les pide-ordena que la posean amenazándoles. Los reyes lo hacen y la doncella les cuenta que el genio la raptó en su noche de bodas y que la tiene prisionera desde entonces; y que ella se venga poniéndole los cuernos en cuanto que puede. “Los dos reyes regresan a su palacio espantados de la maldad femenina (pero no parece espantarles lo más mínimo que él haya raptado, violado y secuestrado a la chica), y el rey Shahriar, loco de dolor, decide acostarse cada noche con una doncella virgen y mandarla matar todas las mañanas, para evitar de este modo tajante que vuelvan a engañarle y, por añadidura, para vengarse de las hembras. Es decir, se asusan dela maldad femenina, no de la del genio “la chica no hace el amor con cientos de hombres llevada por el deseo de gozar, sino por el afán de vengarse del genio”….. “Dentro de las muchísimas interpretaciones que pueden extraerse de Las mil y una noches, podría caber la de considerar este cuento-marco como una parábola de la maduración sexual del hombre”.
Quién no ha sido infiel alguna vez en su vida, por lo menos mentalmente, imaginariamente. Quién no se ha proyectado en el amor de otro, y, por consiguiente, en el diseño deslumbrante de una vida nueva. La ambición de tener lo que no tenemos y ser lo que no somos forma parte sustancial del ser humano; y la infidelidad, por lo tanto, también. Aunque uno nunca se atreva a llevarla a la práctica. De todo ese mundo turbio y sustancial compuesto de miedos y deseos, de necesidades y venganzas, de identidades que se inventan a sí mismas y mitos ancestrales, tratan los hermosos relatos que componen este libro. Un tema fascinante e inacabable.
ROSA MONTERO

Si os interesa el libro…lo he visto en varios sitios y a precios muy dispares…, lo más baratito en:

LA CITA Y OTROS CUENTOS DE MUJERES INFIELES Editor: SUMA DE LETRAS, S.L. 7,95€

LA CITA Y OTROS CUENTOS DE MUJERES INFIELES Editor: EDICIONES ALFAGUARA, S.A. 19,40€

Por cierto, indagando sobre el libro he descubierto que hay otro libro similar (¡qué casualidad!) llamado “Cuentos de mujeres infieles” (Editorial Andrés Bello, Santiago, 2006) que recoge textos, con prólogo de Fernando Emmerich, de Mario Benedetti, Augusto D”Halmar, Stefan Zweig, William Somerset Maugham, Edith Wharton, Antón Chejov, Guy de Maupassant, Alphonse Daudet, Joaquín María Machado de Assis; y que trata del mismo tema también.

8466313419.jpg

Publicado por

Pais Vasco - Juan

Juan Luis, Juanlas, Juan, Jon Koldo, Ibán...pero todos Yo Mismo.

2 comentarios en “MUJERES INFIELES”

  1. Bienvenido Do Bemol. Ante todo, te comento que el primer comentario que pone una persona siempre es “moderado” por el administrador pero que a partir de ahora puedes ya escribir comentarios sin moderar por nadie cuando quieras (espero que muchos si son tan sabidos como este que escribes.
    Ongi etorri y…tienes más razón que un santo…. No miente pero…hay formas de escribir que casi parecen mentiras, es verdad. Muy buena la apreciación,. Un abrazo

  2. Hola.

    Sin entrar en la cuestión que plantea el artículo, sólo quería comentar lo que entiendo como manipulación interesada de la lectura de los datos estadísticos del comienzo del artículo de Rosa Montero. Si quiere demostrar algo, que lo haga utilizando correctamente los datos, y si no, que no los mencione.

    Un ejemplo de lo que dice:

    26% (de las mujeres) confiesa que no tiene ningún sentimiento de culpa
    32% de los varones se siente muy culpable tras el adulterio

    Aparentemente, hablando de culpas, si nuestra lectura es rápida, puede parecernos que los hombres (32%) se sienten más culpables que las mujeres (26%), hipótesis que pretende demostrar la articulista. Pero si lo leemos con atención, habría que deducir que si el 26% de las mujeres no tiene sentimiento de culpa, el resto, o sea el 74%, sí lo tiene. Este es el porcentaje que realmente hay que oponer al de los hombres (el 32% referido).

    Lo mismo sucede, por ejemplo, con este otro dato que menciona:

    28%, (la mujer) adelgaza y recupera la línea. (Por tanto, habría que deducir que el resto, un 72%, no)
    24%, (los hombres se ven) más barrigones.

    O este otro:

    24% (la mujer) asegura que su piel se vuelve más tersa y luminosa (o sea, el 76% no)
    32% (los hombres) se ven con más arrugas

    En resumen, si se comparan datos, hay que hacerlo bien, o al menos sin mala intención, incluso aunque con ellos pretendan vender más cosméticos, o demostrar cualquier otra hipótesis.

Ongi etorri, bienvenido/a!