Nombres y apellidos de la “otra” violencia

El Gobierno Vasco ha retirado de su informe el listado de víctimas de motivación política elaborado por Jon Landa en 2008, aunque ha destacado su valor como punto de partida. La relación es tan exhaustiva como, en muchos casos, incómoda. Son solo unas pinceladas, hay más, para el que quiera ver que no todo es blanco o negro.
Visto en Diario de Noticias de Álava (26-12-2010)

EL informe sobre los damnificados por la violencia de motivación política que presentó el pasado 1 de diciembre en el Parlamento la directora de Atención a las Víctimas del Gobierno Vasco, Maixabel Lasa, eludía citar con nombres y apellidos a las personas que murieron o resultaron heridas en circunstancias tan diversas como lo fueron esas propias víctimas. Argumenta el Ejecutivo que la inclusión de esa relación podría hacer suponer que acarrea consecuencias jurídicas cuando no es así, que esas víctimas podrían reclamar una reparación que aún no les corresponde. Así, el Gobierno Vasco prefiere que quien se considere víctima de motivación política acuda a las instituciones y que sean éstas las que evalúen si encaja en los supuestos previstos en el informe. En todo caso, el propio estudio toma como referencia el listado elaborado por el anterior director de Derechos Humanos Jon Landa, una relación que levanta ampollas en ciertos sectores, porque en ella aparecen varios miembros de ETA torturados o asesinados por los aparatos del Estado.
bajo custodia policial
El caso Zabalza
El conductor de autobuses de Orbaizta Mikel Zabalza Garate fue detenido por la Guardia Civil hace ahora 25 años y trasladado al cuartel de Intxaurrondo, de donde, según los agentes, se escapó, para aparecer muerto veinte días después en aguas del Bidasoa, en una zona que ya había sido rastreada en anteriores ocasiones. Según el informe de Landa, el agente Pedro Gómez Nieto aseguró al coronel del Cesid Alberto Perote que Zabalza “se les quedó en el interrogatorio”. Fue uno de los casos más sonados de violencia policial de los años ochenta, pero desde la Transición hubo muchos más incidentes en los que murieron varias personas, la mayoría inocentes de cualquier delito. El 23 de mayo de 1975, el joven ondarrutarra de 18 años Koldo Arriola venía de cenar con sus compañeros de clase cantando canciones en euskera cuando fue llamado por un guardia civil que la ordenó entrar al cuartel. Sus acompañantes escucharon un tiro y, varias horas después, se dio aviso a la familia de que su hijo había muerto. Casi veinte años después, el 26 de septiembre de 1993, el miembro de ETA Xabier Kalparsoro, Anuk, cayó desde una ventana de la comisaría de Indautxu y murió dos días después. Cuatro policías fueron procesados siete años después y a dos de ellos se les impuso una condena de seis meses.
en la carretera
El lugar y momento equivocados
La ciudadana alemana Alexandra Leckett viajaba el 27 de mayo de 1975 con su nuera por la autopista Bilbao-Behobia cuando se topó con un control que no llegó a detectar a tiempo. La Policía armada le disparó un tiro en la cabeza y falleció el 2 de junio. Medio año después, el beasaindarra Kepa Tolosa estaba junto a su novia en su coche cuando ambos notaron que se acercaba alguien. Asustados, trataron de abandonar el lugar y los dos guardias civiles de paisano que estaban junto al vehículo abrieron fuego, matando al joven de 28 años, que no tenía ninguna vinculación con grupos terroristas. Los agentes afirmaron haber dado el alto, la novia de Kepa dijo que el ruido del motor les impidió oír nada. Ya en 1979, el 22 de junio, el viajante de Orihuela afincado en Sevilla Diego Alfaro conducía por la autopista A-8 cuando recibió un disparo mortal a la altura del cuartel de la Policía Nacional de Basauri.
por confusión
Comandos que no lo eran
El 21 de noviembre de 1973, el madrileño Pedro Barrios González fue confundido por la Policía con el poli-mili Iñaki Mujika, Ezkerra, enemigo número uno del Estado por su participación en el atentado que acabó con la vida del almirante Carrero Blanco. Los disparos efectuados contra él acabaron con su vida quince días después. Idéntica suerte corrieron en mayo de 1981 los cántabros Luis Montero, Luis Cobo y Juan Mañas, que viajaban por la provincia de Almería cuando fueron confundidos por la Guardia Civil con miembros de un comando de ETA. También fruto de la confusión fue la muerte, un mes después, de la joven de 20 años María Encarnación Ayúcar. Un policía embriagado disparó sobre ella en una discoteca de Deusto. El informe de Landa recoge varios casos más de agresiones a punta de pistola a altas horas de la noche, aunque en la mayor parte de los casos el alcohol tuvo más que ver con estos sucesos que la confusión. En el caso de María Encarnación, el policía que abrió fuego contra ella se suicidó. Ya en 2004, dos días después de los atentados del 11-M, un policía y su hijo, incitados por la esposa y madre de los mismos, asesinaron al panadero Ángel Berrueta, conocido miembro de Gurasoak al que querían obligar a colocar un cartel que atribuía a ETA los atentados de Madrid.
en manifestaciones
Vitoria, 3 de Marzo de 1976
Cinco personas murieron por disparos de la Policía en aquella jornada histórica en la que la situación política y social estalló como una olla a presión. El estudio de Landa recoge a los fallecidos en aquella jornada, al igual que hace al rememorar los sucesos de Montejurra y de los sanfermines de 1978. El 8 de julio de aquel año, la Policía cargó en la plaza de toros de Pamplona en plenas fiestas. Hubo 80 heridos y, en los incidentes posteriores, falleció Germán Rodríguez. Dos años antes, en Montejurra, el acto anual de los carlistas fue reventado por un grupo de ultras que pistola en mano asesinaron a dos personas e hirieron a varias más. Estos tres episodios han quedado grabados en el imaginario de la Transición, pero hubo muchos más casos, como el de la joven de 23 años Gladys del Estal, miembro de los Comités Antinucleares de Donostia que participaba en la celebración del Día Internacional contra la Energía Nuclear. Fue asesinada por un guardia civil que tras pasar 18 meses en prisión fue condecorado. Ya en 1995, la donostiarra Rosa Zarra murió a consecuencia de un pelotazo durante una carga de la Ertzaintza contra una manifestación que se celebraba en la capital guipuzcoana.
torturas
De Tasio Erkizia a Igor Portu
En mayo de 1975, el hoy dirigente de la izquierda abertzale Tasio Erkizia era cura en Santutxu. Fue detenido durante el estado de excepción y, tras un día en comisaría, pasó dos meses debatiéndose entre la vida y la muerte. Le habían roto el bazo, tenía graves lesiones anales y tuvo que ser sometido a diálisis para sobrevivir. Ya en 2001, la integrante de ETA Iratxe Sorzabal, a la que las fuerzas de seguridad ubican hoy día en la cúpula del aparato político de la banda, tuvo que ser ingresada tras su paso por comisaría. Denunció torturas y agresiones sexuales y las fotografías que sacaron de sus hematomas llenaron las paredes de Euskadi, al igual que las de Unai Romano, torturado aquel mismo año. Se le acusaba de haber colaborado en un intento de atentado contra Ramón Rabanera. Iñaki Uria y Martxelo Otamendi, detenidos en la operación que cerró Egunkaria, también denunciaron haber sido torturados por la Guardia Civil, al igual que Amaia Urizar, quien aseguró haber sido violada con un arma. El último caso recogido por Landa es el de Igor Portu, condenado por el atentado contra la T-4 que desbarató el último proceso de paz y acabó con la vida de dos personas. En enero de 2008, Portu tuvo que ser ingresado de urgencia en la UCI del Hospital Donostia. El juicio por estas supuestas torturas está pendiente de sentencia.
ultras y grupos parapoliciales
Delincuencia sexual
Llama la atención la cantidad de casos que recoge el informe de Jon Landa en los que chicas jóvenes, adolescentes incluso, fueron violadas y en algunos casos asesinadas con la situación política como excusa para liberar los peores y más sucios instintos. En enero de 1980, la joven de 17 años Ane Tere Barrueta, que daba clases de euskera a niños en Algorta, fue violada y asesinada a cien metros de su casa por miembros de los Grupos Armados Españoles, que protagonizaron delitos similares en aquella época en Pasaia y Errenteria. Cinco meses más tarde también fue violada y asesinada María José Bravo del Valle, donostiarra de 16 años, esta vez a manos del Batallón Vasco Español. También en 1980, en abril, dos amigas hacían autoestop para ir de Mundaka a Bermeo. El joven que las recogió violó a una de ellas en Matxitxako mientras amenazaba a la otra con su arma. Cuando las familias fueron a denunciar el delito se encontraron con el coche del violador aparcado en la casa cuartel. El autor de los hechos acabó suicidándose en Sevilla.
palizas A punta de navaja
En los años ochenta era costumbre entre los grupúsculos ultras grabar cruces gamadas, o las siglas HB y GAL a quienes consideraban enemigos. El caso de Edurne Sampedro es especialmente sangrante. Esta militante de EA fue agredida hasta en cuatro ocasiones entre 1987 y 1989. Le grababan en el pecho y en la cara toda esta simbología, además de amenazar con agredir a su hijo.

Claro que hay más pero no quiero que nadie me tache de apologista…

Publicado por

Pais Vasco - Juan

Juan Luis, Juanlas, Juan, Jon Koldo, Ibán...pero todos Yo Mismo.

10 comentarios en “Nombres y apellidos de la “otra” violencia”

  1. Esto fue muy sonado:
    29/10/2003
    BILBAO. La familia de Idoia Gil Fernández, asesinada en 1998 por su novio, el ex ertzaina José Luis González Marcos, que disfruta de permisos de fin de semana, pidieron ayer alConsejo General del Poder Judicial (CGPJ)que abra un expediente disciplinario contra la juez de Vigilancia Penitenciaria Ruth Alonso por «poner en libertad aasesinos».
    Los familiares de lavíctima solicitaron además al máximo órgano de Gobierno de los jueces que no dejen a la magistrada acceder a la Sección Primera de la Audiencia de Vizcaya, pues «si ahora pone enlibertad a violadores y asesinos con tanta alegría, en su nuevo cargoni siquiera va a condenarlos». La actuación de esta juez fue polémica por haber puesto en libertad a dieciséis presos de ETA, decisiones que la Fiscalía recurrió en todos los casos.
    Los familiares de Idoia y la asociación «Clara Campoamor» denunciaron a Alonso y al psiquiatra del Hospital de Bermeo, Ibon Zorrozua, tras conocer que el asesino de la joven disfruta desde hace semanas de permisos de fin de semana, concedidos por el centropsiquiátrico, «que le permiten andar por la calle con total tranquilidad». La acusación recordó que José Luis González Marcos fue condenado, «hace tansólo un año, a cumplir 17 años de cárcel internado en un psiquiátricopor matar de 20 puñaladas a la joven». Sin embargo, según relataron, hace diez días la familia de Idoia se encontró con el asesino «paseando tranquilamente con una joven por un centro comercial».
    sigue en: http://www.abc.es/hemeroteca/historico-29-10-2003/abc/Nacional/se-encuentra-al-asesino-de-su-hija-en-un-centro-comercial-al-a%C3%B1o-de-ser-condenado_217157.html#
    Otros enlaces sobre ello:
    HABLA LA MADRE DE IDOIA GIL. «¿Por qué está en la calle el asesino?» http://www.elmundo.es/cronica/2003/420/1067865158.html
    Seguramente buscando en las hemorotecas de los periodicos del dia habrás encomntrado muchas cosas, nO?

  2. ¿Tenéis documentación sobre Jose Luis Lopez Marcos,ertzaina que en diciembre de 1998 asesino a Idoia Gil Fernández en su domicilio de San Ignacio?

    Estoy elaborando un trabajo de Criminología y me faltan datos. Si pudieseis ayudarme os quedaría muy agradecidos.

    Muchas gracias y un Cordial saludo.

    Patxi

  3. people 123: josé antonio zarzalejos altares- 3 de marzo de 1976- nieto- fraga- general- urquijo- javier calderón- gobernador civil- madrid- vitoria…..

  4. Don Federico Jiménez Losantos ha ganado el recurso de apelación a josé antonio zarzalejos nieto. El hijo de josé antonio zarzalejos altares abandonó la dirección de llorente y cuenca en octubre de 2009 y cnn+ en diciembre de 2010…….

  5. Jose Antonio Zarzalejos Altares (el padre) falleció en madrid a los 86 años en 2008. Él fue Vocal del Jurado de Ética Periodística del Ministerio de Información y Turismo en los años 60, gobernador civil de Bizkaia justo en los albores de la transición (1976 y 1977) , y fue también fiscal del Tribunal Supremo desde 1982 y ex vocal del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) desde 1990 a 1996.

    Uno de sus hijos es José Antonio Zarzalejos Nieto, de 57 años, Hermano de la también periodista Charo Zarzalejos e hijo de José Antonio Zarzalejos Altares, que fuera. Como su padre, ejerce de abogado y periodista.
    En 1990 ingresa como director adjunto de El Correo y en 1993 es nombrado presidente del Consejo Editorial de su grupo y director del periódico, cargo que ocupa hasta enero de 1998, en que accede al puesto de director editorial del Grupo Correo.
    En 1999 es nombrado Director del Diario ABC y en 2004 ejercerá como secretario general del grupo Vocento, mientras colaboraba en el programa Protagonistas.
    En 2005 vuelve a la dirección de ABC (en esa epoca son famosas sus polémicas con el ínclito Federico Jimenez Losantos, debido a que éste le achaca que se haya perdido la línea ultraconservadora del periódico para alinearse con el liberalismo reformista representado mayormente por el sector del PP próximo a Gallardón.
    Debido a todo ello Zarzalejos fue cesado el 6 de febrero de 2008. Ese mismo año ganó la demanda interpuesta en contra de Jiménez Losantos por injurias, sumándose dicha sentencia a una larga lista de sanciones económicas que recaen sobre FJL.
    También en 2008 entra a trabajar en la Consultoría de Comunicación LLORENTE & CUENCA como Vicepresidente Ejecutivo, con la misión principal de prestar asesoramiento estratégico a los clientes de la firma en el área de Corporate Affairs y en 2009 asume el puesto de Director General de LLORENTE & CUENCA en España. Es también colaborador del diario digital El Confidencial. Tiene diversos premios como el Premio de la Federación de Asociaciones de la Prensa de España, Premio Javier Godó, Premio Luca de Tena y Premio Mariano de Cavia, así como la Legión de Honor francesa (2004).
    Antinacionalista vasco hasta la médula, este es uno de los artículos (5 de agosto de 2007) opublicado en ABC: La bandera y los nacionalistas, por José Antonio Zarzalejos (ABC)
    EL Gobierno vasco no cumplirá la sentencia que le conmina a izar la bandera de España, tanto en la Academia de la Policía Autónoma, como en todos los edificios públicos autonómicos. Y nadie le instará, con advertencia de utilizar la fuerza si preciso fuere, a que ejecute la resolución del Tribunal Supremo porque tampoco nadie le ha requerido en serio durante más de un cuarto de siglo para que cumpla la ley de banderas -que data de 1981- y haga lo propio con otras muchas normas que en la comunidad autónoma vasca carecen de vigor por el simple despotismo nacionalista que las declara inaplicables. Los peneuvistas y asimilados recurren a un argumento tan estúpido como el sentimental para zafarse de cualquier ley que no les conviene o, simplemente, les contraría. Un dirigente del PNV acaba de declarar que los «sentimientos no se imponen» y puesto que la bandera de España en los mástiles del País Vasco es una «imposición sentimental», la enseña no se izará.
    Semejante falacia -la sentimental- ha sido comprada como mercancía democrática de cierta calidad desde 1979 por parte de los Gobiernos españoles. La emotividad nacionalista -pura coartada para la impunidad- forma parte del muestrario del victimismo del PNV. Cuando no hay un motivo de apariencia solvente para explicar una tropelía de las muchas que perpetran, acuden a las emociones, los sentimientos o las percepciones. Tal y como hacen los totalitarismos políticos y sociales. De lo que se deduce que en el País Vasco -en Euskadi- existe un régimen nacionalista de corte totalitario que se permite desafiar la ley con la complicidad constante de partidos de obediencia supuestamente nacional -el PSE e IU- y la indolencia mayoritaria de una sociedad que se ha replegado sobre sí misma y que huye de cualquier tipo de conflicto porque sabe de antemano que siempre gana el nacionalismo en su doble versión: la armada y la política.
    Como en todos los totalitarismos, el «sentimiento nacional» se convierte en la última razón -e inapelable- para hacer una cosa o su contraria. Desde un supuesto sentimiento mayoritario, se rechaza la bandera de España, obviando que centenares de miles de vascos -que viven allí y, otros, que lo hacen en el exilio interior español- la tienen como suya; desde la emotividad, el señor obispo de San Sebastián se permite la indecorosa simetría de apelar de igual manera a víctimas y victimarios, asimilándolos en su condición moral; desde una simulación inveterada de agraviados, los nacionalistas vascos chantajean con sus «emociones» al Estado y a la sociedad española sobre la que hacen recaer sus fracasos y frustraciones. En definitiva, desde su distorsionado entendimiento de la democracia creen -o dicen creer- que las leyes se cumplen o incumplen en función de sentimientos e impulsos viscerales.
    Un sistema democrático no se construye sobre la emoción sino sobre la racionalidad y las leyes que son la expresión de ésta y se sobreponen a aquella. La enseña nacional no es tanto la materialización de un sentimiento, que también, cuanto un elemento de la liturgia del poder del Estado y, más concretamente, un símbolo de su soberanía. La bandera -que a muchos emociona, pero que a otros deja indiferente- no es un elemento superfluo y prescindible del sistema democrático, sino que se constituye en la significación de unos valores y principios cuya relativización conduce al cuestionamiento de las bases de la convivencia en libertad.
    Los nacionalistas vascos no aceptan la bandera de España porque no aceptan tampoco su soberanía residenciada en el conjunto del pueblo español y, de la misma forma que se lanzan a la calle para presionar a los jueces y tribunales -y lo hacen encabezados por cargos institucionales-, desafían también la legitimación tanto del legislador como del Poder Judicial, destruyendo de ese modo, lenta pero eficazmente, el propio Estado allí donde ellos gobiernan sin fielatos ni controles. Tal ocurre en el País Vasco donde todos aquellos que no comulgan con el régimen nacionalista se sienten -y aquí el sentimiento sí viene a cuento- como «alemanes en Mallorca» que así preconizaba Arzalluz deberían ser tratados los vascos españoles que no abrazasen la causa separatista en una eventual Euskadi independiente.
    Se confunden quienes, como los alcaldes socialistas de Vitoria y San Sebastián, pretenden relegar el cumplimiento de esta sentencia a la categoría de asuntos de menor cuantía. Porque con los asuntos de aparente pequeña entidad -paso a paso, centímetro a centímetro, cesión a cesión- los nacionalistas vascos se han apalancado en el poder, han excitado hasta el paroxismo las contradicciones entre los constitucionalistas -ahí está el Diputado General de Álava, nacionalista, por un descerebrado desencuentro entre el PSE y el PP-, han ocupado terreno social y político de manera irreversible y, en definitiva, han conformado toda una ingeniería de poder que absorbe cualquier expresión espontánea de la sociedad vasca, sea de la naturaleza que sea.
    La exclusión de la bandera nacional de España del paisaje vasco se corresponde con una profusión abrumadora de la ikurriña, una enseña que responde a las ensoñaciones mitológicas de Sabino de Arana y que nunca antes de 1936 fue otra cosa que un elemento distintivo del PNV, jamás de la sociedad vasca y, desde luego, en absoluto de ninguno de sus tres territorios históricos que han dispuesto de antiguo de sus pendones y estandartes. Cuando esa bandera se incorporó al Estatuto de Autonomía, se practicó por los no nacionalistas un ejercicio extremo de generosidad que tuvo que ampliarse -unos recogían las nueces mientras otros movían el árbol- a todas las manifestaciones supuestamente emotivas del PNV. El himno de la comunidad autónoma vasca -¿no lo sabían?- lo era antes de 1979 el del PNV, de tal manera que no hay insignia política, símbolo público, alegoría popular que no pertenezca al patrimonio «sentimental» de los nacionalistas. Todo aquello que no forme parte del imaginario idolátrico del nacionalismo es «sentimentalmente» incompatible con una supuesta mayoría de vascos, siempre interpretados por los portavoces del régimen.
    Ahora comienzan en los pueblos y las ciudades vascas las fiestas del estío. No habrá «guerra de banderas». Se producirá algo bien distinto: una agresión constante a la enseña nacional de España, porque no se trata sólo de que la bandera española no ondee en Ayuntamientos, Diputaciones y organismos autonómicos; se trata de subrayar, para que no haya dudas, que la única bandera, el único símbolo, la exclusiva enseña que dispone de legitimidad sentimental y política para ser izada, es la ikurriña, siendo la española, extraña y ajena y, a mayor abundamiento, emotivamente hostil a los vascos nacionalistas. Como quiera que el desafío trae causa de la cesión explícita o implícita del Estado español consumada hace ya décadas, de nuevo habrá que estar y pasar por la humillación jurídica, democrática y afectiva de contemplar cómo el nacionalismo vasco desobedece al Tribunal Supremo, obteniendo así, entre el desentendimiento acobardado de quienes debieran responder al órdago, una nueva victoria sobre el Estado. La enésima si el Gobierno tampoco esta vez la evita.

  6. cuando los sucesos de vitoria, marzo de 1976, josé antonio zarzalejos altares tenía despacho en la dirección general de seguridad de madrid

Ongi etorri, bienvenido/a!