3 mujeres asesinadas en marzo por violencia machista

Durante estos 19 días de marzo, 3 mujeres más han sido asesinadas por la violencia machista en España.
El día 4 de marzo, en Burgos. Jose Angel C.A, un hombre de 34 años asesinó a su expareja, Isabel Barroso Fernández, de 26 años, dejando el cadáver dentro de su automóvil, donde se cree que la apuñaló y dejó que se desangrara hasta morir. Hacía sólamente 2 semanas que habían roto aunque seguían manteniendo contacto (incluso el mismo día del homicidio el acusado había comido en casa de los padres de ella), pero él no había asumido dicha ruptura. En un principio el hombre fue detenido `pero negaba cualquier participación en el crimen, aunque finalmente confesó y se encontró el cuchillo que había utilizado.
El día 15 de marzo, A.T., una mujer de 37 años, fue asesinada por su pareja sentimental, Fernando Oreste Trujillo, de 74 años, en Granadilla de Abona (Santa Cruz de Tenerife). Algunos testigos vieron como él la llevaba a casa a golpes y empujándola y una vez dentro la apuñaló en el pecho y en la axila, provocando su fallecimiento.
Ayer, día 18 de marzo, Julia Madruga Benítez, de 56 años murió asesinada presuntamente por su ex marido, Cayetano G.M., de 58 años, en Huelva. Se habían separado hace 10 años, aunque hace cinco años volvió a vivir con él “por pena” hasta hace un año y actualmente tenía una nueva pareja. Sobre el presunto agresor pesaba una orden de alejamiento, después de que el pasado verano agrediera a su ex esposa. Ayer, la mujer acudió a visitar a su madre, que lleva varios días ingresada en la clínica Blanca Paloma de Huelva capital, y su agresor la siguió y en la habitación del hospital le propinó siete puñaladas que le causaron la muerte a las dos de la madrugada. Posteriormente Cayetano trató de suicidarse y se encuentra detenido y hospitalizado.

Con estas 3  mujeres asesinada serían ya 11 las mujeres asesinadas en lo que va de año por sus compañeros o excompañeros (incluida una que el Ministerio de Igualdad no cuenta por haberse producido la desaparición el año pasado). Siguiendo la campaña UNA POR UNA esta entrada TRES POR UNA visibiliza a dos mujeres revolucionarias en la America del siglo XVIII.  (podéis ver otro listado en el siguiente enlace)

Deborah Samson (17-12-1760 – Massachusetts, 19-4-1827)


Fue una heroína de la Revolución norteamericana. De las primeras que se disfrazaron de hombre para poder luchar por su patria. En aquella época era impensable que las mujeres pudieran ir al ejército pero muchas mujeres se disfrazaban de hombres para poder luchar por la independencia americana.
A los seis niños, tras el abandono por su padre, a Deborah la mandaron con la familia de Jeremiah Thomas, en Nueva York. Durante esos años Deborah oyó hablar de la Ley del Sello y leyó la Declaración de Independencia, siendo testigo de los principios de la guerra y preguntándose: “¿Por qué no puedo luchar para mi país yo también?”
En mayo de 1782, Deborah se disfrazó de hombre y se enlistó en el ejército. Usando el nombre de Robert Shurtleff, se unió al 4º. Regimiento de Massachusetts. A Deborah la asignaron a la compañía del Capitán George Webb donde luchó con bravura al lado de los hombres por varios años.
Durante la batalla de Tarrytown, Nueva York, Deborah fue herida de bala en la cabeza y muslo. Por miedo de que la descubrieran intentó curarse la herida ella misma pero nunca se le curó bien y se le infectó. Al enfermar con fiebre cerebral, su secreto fue descubierto por el Dr. Binney de Philadelphia, pero él no dijo nada sobre su identidad. Por ello, más tarde, Deborah, o Robert como se la conocía, se retiró del ejército con honores. Después de la guerra, Deborah se casó con Benjamin Gannet. Tuvieron tres hijos y durante diferentes épocas tuvieron dificultades económicas serias. Un amigo, Paul Revere, ayudó a Deborah a que recibiera la pensión militar de $4 al mes para ayudar a su familia.
Deborah es ahora la heroína oficial del estado de Massachusetts.

MARY LYON (Buckland, Massachusetts, 1797 – 1849)


Su padre, Aarón, había luchado en la Guerra Revolucionaria y vivían en una granja. Aprendió de su madre las tareas típicas de una niña en la época: cocinar, hacer tela, coser, cultivar, preservar frutas y vegetales, hacer mantequilla, jalea, jabón y velas, lavar y limpiar. Cuando su madre se volvió a casar y se fue a vivir son su esposo, dejó a Mary (a los trece años) y a su hermano con la finca. Su hermano le pagaba un sueldo semanal de un dólar de plata.
La educación de Mary empezó a los cuatro años en la escuela del pueblo cerca de su casa. Cuando mudaron la escuela, fue a vivir con familiares para poder seguir asistiendo a ella. Hacía tareas para pagar por su cama y comida. Era una niña muy inteligente y una buena estudiante, mucho más educada que la mayoría de las niñas de su tiempo. Estudió para maestra y así fue a los 17 años, siendo maestra en Shelburne Falls. Usó parte del dinero que su padre le había dejado y cambiaba colchas que cosía por cama y comida con el fin de poder estudiar.
En esa época pensaban que sólo los hombres estaban capacitados para aprender materias profundas de matemáticas y ciencias. Después de asistir a la escuela secundaria, los hombres podían estudiar en un colegio o en una universidad. Las mujeres no podían ser médicas ni abogadas y muy pocas eran maestras. Tal y como se las decía, el sitio de la mujer era la casa y la familia.
Mary no estaba dispuesta a admitir esa discriminación y por ello quiso dar a las mujeres las mismas oportunidades de estudio en Colegios y Universidades, por lo que su objetivo fue fundar un colegio para mujeres que además no les costase demasiado dinero. En 1834 abandonó la enseñanza para recaudar dinero para establecer un colegio femenino que ofreciera un programa de artes liberales y ciencias equivalente al de los colegios masculinos. Recibió miles de dólares de ayudas y en 1836 pudo empezar su construcción. Se llamó el Seminario Femenino de Mount Holyoke (después Mount Holyoke College) en South Hadley, Massachusetts, y abrió su puertas en 1837. Mary fue la primera directora. Cien mujeres empezaron a estudiar allí, ricas y pobres y todas ellas aprendían las mismas cosas que estudiaban los hombres: matemáticas, ciencias, idiomas y estudios sociales (el currículo estaba modelado según el Amherst College masculino). El seminario llegó a tener mucho éxito e inspiró otras universidades para mujeres, hasta que mucho más tarde se permitió estudiar a las mujeres en algunas de las Universidades para hombres. Mary fue un líder importante en la educación americana.

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Pais Vasco - Juan

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