De la frase a la palabra: eso que nos diferencia de los animales

A veces pongo frases en este blog, ya me conocéis. Hoy más que una frase de unas cuantas palabras…una filosofía completa:
Cuando era niño nos decían que éramos distintos a los animales porque eramos hermanos de Dios, creados por Él a su imagen y semejanza, y que los animales los habían creado para “servirnos”
Según iba creciendo iba aprendiendo cosas porque claro, siempre me han gustado los animales, algunos de ellos mucho mejores y más comprensivos que los humanos.
Aprendí que lo más importante entonces era el tamaño del cerebro…pero, claro, eso no es totalmente cierto, no es el tamaño o el peso indicativo de mayor humanidad siempre. Una vez leí que lo que nos diferenciaba de otras especies semejantes era sobre todo el pulgar: no tenemos 5 dedos sino 4 + 1, el pulgar, que hace que podamos hacer prensa con dos dedos, y eso hizo que pudieramos hacer muchas cosas evolucionando poco a poco frente a otros animales que no tienen (pobrecitos) ese “dedo gordo”
Siempre que lees algo sobre esto siguen saliendo las mismas cosas: las teorias divinas (que aunque no os lo creáis, hay mucha gente que cree que la Creación por Dios en 7 dias es la verdadera causa del porqué de los seres humanos, por encima del resto del resto de las demás especies animales), las teorias lingüisticass (tenemos lenguaje, eso nos diferencia del resto de especies…pero ¿el resto de las especies no tiene un lenguaje?????, ¿seguro?), y teorías ya más elaboradas (cruces con extraterrestes y cosas asi
Será la crisis económica, que te hace pensar más, o lo que sea pero, estos últimos tiempos me da por pensar y estos días que estaba en esa labor (que cansa y estresa mucho, os lo aseguro, al menos según lo que pienses) me acordé de este artículo de Lom, el psicólogo ese que de vez en cuando expresa por estos lares su filosofía.
Hablaba de eso que nos hace evolucionar, la palabra, os dejo un poquillo de lectura por si estais estresados, en cuanto lo leais os vais a sentir mejor, ya veréis:

por la palabra

Hace poco, leyendo en un libro de filosofía de bachillerato sobre el origen histórico de la filosofía situaba ésta en Grecia, cuando alguien se cuestionó que la explicación dada a un fenómeno mediante la intervención de algo sagrado como un dios o una fuerza sobrenatural podría tener otra explicación basada en “razones” naturales y sin intervención “divina”.
Lo interesante del tema es que la manera de definir esas dos conductas explicativas se mostraban mediante dos vocablos que en realidad tienen un significado similar de base: la PALABRA. En este caso: mythos y logos.
Mientras que el sentido de “palabra” del vocablo griego mythos hace referencia a esa explicación sobrenatural y conocida solo por iniciados, logos se refiere a la palabra como debate público, como razón para deliberar y ser críticos…
Desconozco si en otras latitudes no occidentales del mundo se llevó a cabo el mismo proceso en cualquier otro momento o de manera paralela. Eso no suelen enseñarnos en el bachiller, no es “occidental”. Pero es posible, por qué no, que ese paso se haya dado también en otras culturas incluso antes, aunque no necesariamente con el mismo éxito, claro..
Pero me parecía algo interesante porque al final, el origen del pensar y reflexionar buscando explicaciones a lo desconocido por parte del ser humano, sean éstas divinas o terrenales, es la palabra, es decir, el instrumento básico de la comunicación, la herramienta que más diferencia del resto de los animales. La capacidad que tenemos de transmitir conocimientos sin la necesidad de estar en la experiencia, sin pasar por ello. La pura comunicación de ideas.
Y.. ¿Cuál pudo ser el motivo de ese impulso? ¿Qué nos hizo buscar respuestas a lo desconocido mediante la palabra? ¿Qué unió el “pensar cuestionándose” con la palabra?, ¿el concepto creó la palabra o la palabra el concepto?
No lo sé. Sin embargo, sin pretender llegar a más, palabras y pensamientos caminan o caminaban ya en el principio unidos reflejando en el exterior lo que surgía en conciencia en el interior. Así, llegado aquel momento, realmente debemos entender que el paso de mythos a logos fue un acto de rebeldía total contra lo establecido. Esto no significa que los que se situaban en el espectro del mythos no tuviesen ya esa impronta humana de buscar explicaciones a lo desconocido, de “razonar” de mil maneras para tratar de dar explicación a los fenómenos y al mundo que nos rodea desde esa curiosidad o perplejidad que te hace darte cuenta de tu ignorancia y te plantea una duda que se manifiesta formulada en una pregunta. Ignoro como llega el animal humano a darse cuenta de sí mismo y descubrirse distinto al resto del mundo al que desconoce; ni cómo un día se percata y cuestiona la primera pregunta. Pero es claro que hay cosas que pudieron ser anteriores a la comunicación verbal y la palabra tales como:
– Tener consciencia de si mismo, darse cuenta de que él es un sujeto y distinguirse del resto del mundo. Probablemente el descubrir que él no es todo sino casi nada y que muy poco está a su alcance si no va a por ello, y que tus necesidades no vienen a tí si no vas a por ellas.. y que hay “otros” .. Tener consciencia también de la insatisfacción y la satisfacción y del deseo de satisfacerse evitando el dolor y la frustración de no estar “bien” comido, arropado. protegido etc… Probablemente de aquí surgió el miedo pensado, mas allá del miedo real de pervivencia ante el depredador que ya llevaba implantado en su ser animal. Y de aquí pudieron surgir igualmente las primeras “leyes” comportamentales de manada mas allá de la mera protección del grupo donde se plantea además el reconocimimiento del otro, su valor y puesto de grupo
– preguntarse (o quizá fue primero dudar de un acto o conducta que hacía automático y que le llevó a la inseguridad de respuesta y por ende, dar opción a un cambio de comportamiento con resultados distintos). El acto de hacerse preguntas requiere previamente el acto de sorprenderse por algo y de distinguirlo o diferenciarlo por lo que requiere el darse cuenta, la consciencia. La interrogación desarrolla la inteligencia, cuestionarse algo es crear un problema que requiere una solución siendo ésta algo que “satisface” y por tanto recompensa o da motivo. Preguntarse es por tanto motivarse, lanzarse a una acción que está por construir y no ya construida…. Y la primera motivación es precisamente la que cubre necesidades y da ese estado de placidez y no molestia que se le llamaría felicidad. Así que la búsqueda de la felicidad sería la respuesta o logro último que se desea con las interrogaciones o cuestionamientos de cada uno y un posible origen de la búsqueda de conocimiento, mitológico razonado o como sea.
– Percibir de nuevo lo semejante (a los semejantes) desde su recién estrenada individualidad consciente lo que le llevaría a transmitir, comunicar y establecer relaciones de intercambio de “saberes” y preguntas, consciencias e ignorancias interrogativas quizá como necesidad de solución de problemas, o de resolver preguntas o satisfacer necesidades básicas valorando que los otros también buscan esa felicidad y a veces pueden ayudarte a dártela. Lo que nos vuelve a llevar a la necesidad de comunicarse, de transmitirse o intercambiarse información que ayude a la consecución de ese estado de felicidad, o no necesidad, exento de dolor, molestia, temor o insatisfacción…El intercambio, por tanto, afianzó la unión de grupo, las leyes, la jerarquía de saberes y funciones, la solidaridad (egoísta, por supuesto) y los lazos de amor y pareja

Así que tenemos al ser humano en sus inicios básicos utilizando unos recursos internos que le van a permitir desarrollarse a partir de la consciencia, la duda (pregunta) y la identificación con semejantes con el fin último de asegurarse de una u otra manera la felicidad, necesitando por ello acudir a más allá de lo inmediato, usando el pasado y el futuro y por tanto necesitando herramientas comunicativas no sujetas a la realidad, mas mentales o conceptuales, menos unidas al hecho real presente. Así se llegaría a la palabra (como evocación de algo inicialmente), posiblemente unido a la realidad y poco a poco divorciada de ella por pura necesidad de transmisión.
Pero la palabra debe perdurar más allá del sonido y se debe tratar de atar el tiempo para que otros sepan de ti y de lo logrado. Así surge la escritura que es otra historia que habla una forma de atrapar el tiempo de la consciencia lograda, la duda planteada o la felicidad lograda….. y otra manera de plasmar las explicaciones de mythos o logos.
En resumen, soy consciente de mí y distingo al resto del mundo y ese resto a veces me causa mal o insatisfacción, dolor y temor, lo que me lleva a preguntarme y plantear así un problema tras otro, cuya solución me da satisfacción en cada ocasión y me hace un poco feliz lo que me incita y motiva a seguir preguntándome y dándome explicaciones que me hagan comprender o entender lo que soy yo y lo que es el resto (con el secreto afán de así poder controlar lo que no me da felicidad y sentirme satisfecho). Y como la satisfacción de lo logrado me hace sentirme seguro, aseguro esto hablado y logrado en un escrito. Transmitir algo (una idea) y hacerlo realidad material con el sonido y perdurable de la escritura es como decir que he logrado, que he consiguido y que existo. Es afirmarme, sentirme seguro pedir reconocimiento y afirmar algo de felicidad….

En fin, no veo a mythos como algo rechazable o inferior a logos. Mythos es una manera de decir con la palabra que pienso y que veo mi ignorancia y que me siento como ser individual rodeado de desconocimiento y que quiero sentirme feliz o satisfecho, sin miedo y sabiendo que debo hacer para lograrlo.
Si esta palabra mythos me permite luego llegar a “logos” merece la pena. Pero en “logos” sigo sintiendo la misma ignorancia y desconocimiento y todos necesitamos mythos para poder al menos intuir la explicación y cuestionarse después nuestros “logos”.
En los niños, en los bebés , podemos ver todas estas etapas porque lo que un día fue el inicio evolutivo, lo es en cada uno cuando nace pasando desde la felicidad inconsciente y la totalidad de la urdimbre a la infelicidad y la individualidad del nacer… y puedo hacerlo por la palabra…. aunque al principio solo sea un “gu gu ta ta””…

Lom (psicólogo)


Publicado por

Pais Vasco - Juan

Juan Luis, Juanlas, Juan, Jon Koldo, Ibán...pero todos Yo Mismo.

2 comentarios en “De la frase a la palabra: eso que nos diferencia de los animales”

  1. Un abrazo Susana.
    Al final no sé muy bien si es mejor el mythos o el logos.
    Con ambos puedes llegar a más ( o a todo lo contrario)

    Al fin y al cabo, uno depende del otro, no?
    Bueno, mejor que lo explique y conteste Lom, ¿no?
    Besos Susana

  2. Excelente y muy didáctico artículo
    .Me gusta: “Pero la palabra debe perdurar más allá del sonido y se debe tratar de atar el tiempo para que otros sepan de ti y de lo logrado” Maravilloso llegar a poder comunicarme a través de la escritura.
    2 “ Si esta palabra mythos me permite luego llegar a “logos” merece la pena. Pero en “logos” sigo sintiendo la misma ignorancia y desconocimiento y todos necesitamos mythos para…” La importancia de intuir y comprender
    Saludos.
    Susana

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